Kalumis

Y esta es una historia más de cuando dos relatos parecidos se interceptan en el camino, y todo comienza cuando una amistad se vuelve más fuerte si un dolor los une, érase una vez que dos corazones rotos se encontraron para poder darse un hombro mutuamente. Eran días de invierno, esos días que usualmente amilanan el ánimo, cuando los días grises de Lima hacen mella en mi ánimo alicaído. Mientras yo sufría por quien pensaba en ese momento era el amor de mi vida, también me dolía que mi mejor amigo no abriera los ojos y se diera cuenta de como podía ser manipulado por aquella chica que no lo quería como su enamorado de tantos años sino como la pequeña mascota que ella podía dominar a su agrado. Y me enfurecía ver como era su juguete preferido y el no se podía deshacer de esas cuerdas de marioneta, aunque lo deseara. Y es que lo entendía demasiado porque veía mi reflejo en él, nos pasaba casi lo mismo ambos andábamos atados a amores que nos dañaban, nos torturaban y se regodeaban de ver como nos retorcíamos de dolor frente a ellos. Metidos en relaciones destructivas nos dábamos valor para deshacernos de las cadenas que nos ataban, como dos adictos tratando de dejar eso que nos puede hacer sentir bien por un momento pero que finalmente nos daña demasiado dejándonos un vacío que nada podía llenar.

Días en los que buscábamos mil maneras para tener un estado de ánimo normal, y lo llegue a querer mas, era mi remedio urgente para reir otra vez o para soltar el dolor a moco tendido. Y se volvió mi indispensable, pero no lo suficiente como para dejar el supuesto "amor" que sentía. Así que se convirtió en mi amigo inseparable, paso mucho tiempo hasta que los dos lográramos salir de nuestras dimensiones desconocidas, y realmente llegar a tener una amistad, hasta que paso lo que siempre pasa cuando dos amigos confunden las cosas. Lo primero que pensé fue en lo perfecto que seria que mi mejor amigo fuera mi gran amor, seria algo casi perfecto y deje volar mi imaginación, pensé en una relación casi perfecta y insistí en comenzar algo, lo que conseguí fue que se alejara de mi. Finalmente luego de una decepción ya q pensé estar enamorada, me di cuenta que no hubiera podido funcionar al parecer no éramos del todo compatibles como algo más que simple amigos. Nos volvimos a alejar, hasta que un día intentamos que ocurrieran cosa que no debieron pasar nunca, frustrados nuevamente, no pude volver a mirarlo a la cara luego de sentirme de la patada al recordar que no me podía obligar a quererlo aunque fuera lo más idóneo, esta vez fue el quien quiso comenzar algo, pero algo en mi lo repelía. Actualmente todos dicen que somos la pareja perfecta, que deberíamos estar juntos, que se nos ve genial el uno al lado del otro pero los dos sabemos perfectamente que eso es como juntar el agua con el aceite que como amigos seremos siempre los mejores pero que no nos podemos obligar a sentir cosas que no sentimos.
La historia termina con una moraleja: nunca te obligues a sentir algo por alguien aunque tu cerebro te diga que deberías hacerlo, lo único que ganaras es frustración.



Etiquetas: 0 comentarios | | edit post