El año 2012 me trajo muchas alegrías, metas, sorpresas y mucho amor, pero también trajo consigo un par de "enfermedades" por así decirlo, es que con tanto viaje y desorden alimenticio, no era para menos. Así que esta semana fui a mi quinta y última consulta del mes. Acá un recopilatorio de mis nimiedades:
Rosácea: Mi papi adorado me heredó la Rosácea, una enfermedad a la piel que te dilata los vasos capilares en la cara, gracias a Dios mi caso no es tan grave porque he visto peores. Obvio que si no me trataba podía agravarse cada vez más, yo no le daba importancia y solo evitaba todo lo que me hacía mal (sol, chocolate, mariscos, café, fresa, etc.) pero llegó un momento en el cual todos me preguntaba que porque andaba roja, así que decidí ir a la mejor, a la Clínica de la Piel y me recetaron dos cremas y un tratamiento con antibióticos, a la semana comencé a ver la diferencia! ¡Gracias Dios! ya estaba entrando en depresión. Claro está que me sacaron el ojo de la cara y pagué todo en 4 cuotas con la tarjeta de crédito, pero valió la pena. ¡Y va 1 menos!
Sensibilidad dental: Traté de no darle importancia hasta que no aguantaba más con el dolor, la ortodoncia en un diente con endodoncia (parece un juego de palabras) es un problema!, te pone el diente sensible y sientes como si te estuvieran pasando corriente. Me ponía de mal humor, no sabía que era hasta que me sacaron placas y la Dra. me recetó Sensodine y 2 pastillas más (ya van 3, con la de la piel) para desinflamar la pulpa dental. Mejoró bastante gracias a esa cremita maravillosa, ahora me duele poquísimo que casi ni lo siento. ¡Gracias! ¡Y van 2 menos!
Oído: Se me tapan los oídos y es un fastidio, además que varias personas me han dicho que hablo fuerte, así que me fui a hacer un examen y resulta que tengo el tímpano inflamado o algo así porque hay sonidos bajitos que no logro escuchar ¿What? bueno todo eso está muy raro, probablemente sea una pequeña alergia, problemas con el tímpano me parece muy raro, sorda no estoy. Pero bueno el Dr. me recetó un antihistamínico y un desinflamatorio (2 más y van 5 pastillas!).
Hígado: En enero del año pasado me dio algo viral en el hígado que todos mis exámenes hepáticos salían en rojo, luego fueron normalizándose por si solos sin ningún medicamento, salvo dietas. Ahora mi hígado está bien, pero resulta que mis indigestiones, náuseas y demás son por problemas digestivos y no del hígado Entonces, dos pastillas más para mí (¡ya van 7 pastillas!!!) y una cita con el Endocrinólogo para ver si ya bajaron mis triglicéridos que estaban en 470 hace 2 meses y que fue por eso que me desmayé.
Conclusión: Fui premiada con 7 diferentes píldoras que tengo que tomar a diferentes horarios, así que estoy llena de alarmas en el celular y 3 bolsitas con pastillas de todos los colores. Pero a pesar de todos mis achaques, que al parecer se debe a que tengo bajas las defensas, o a que no tomé leche materna cuando era bebé, o a que mi mamá me tenía una burbuja y era adicta a la limpieza o simplemente a que heredé la hipocondría de mis padres, el punto es que recibo todo esto con buena cara porque realmente no es nada, eso lo descubrí en mi última consulta cuando fui con todo mi historial impreso donde el Gastroenterólogo.
Le conté sobre mis traumas, dudas y problemas, y fue cuando me interrumpió y contestó una llamada, ya decía yo mentalmente "que irrespetuoso", pero luego aunque no quise oír, lo oí. Hablaba de una paciente de 26 años, decía muchos términos médicos que no entendí pero fue algo así como "tiene metástasis, no puedo hacer una colonoscopia porque está obstruida, está toxica, el hígado está hecho leña, no sé cómo decirle esto a su familia, por favor venga para una cirugía de urgencia" y fue cuando el corazón se me hizo un nudo ¿26 años? Toda una vida por delante, una niña aún, su familia no lo sabe, no se imagina, si yo sufro con solo imaginarlo, ¿qué sentirá su familia? Yo sentía que me hacía bolita dentro de la silla y ya no quería seguir contándole al Dr. sobre mis tontos síntomas y estupideces, porque comparado a lo que acababa de escuchar lo mío no era nada, nada, eso fue lo que me dijo el Dr. que mi hígado estaba bien que solo tenía problemas de digestión y a mí ya no me interesaba yo, solo pensaba en esa jovencita y en su dolor, quería ir y abrazarla y decirle que lo sentía mucho, quería darle un poco de tranquilidad a su familia pero eso no era posible.
Simplemente hay cosas que no tienen explicación, lo que aprendí después de todas mis citas, pastillas y esta última reflexión que me envió Dios como mensaje, fue que tengo que amar mi cuerpo, cuidarlo, porque es nuestro templo, quererlo significa no toxificarlo con alcohol, cigarros o drogas, hacer ejercicio para mantenerlo fuerte y saludable, alimentarnos sano y no pecar de gula, comer lo que tu cuerpo necesita y no más. Yo ya me decidí a cambiar mi estilo de vida, al principio cuesta pero en honor a la vida y salud que Dios me brinda, ¡hoy decido cuidar y amar a mi cuerpo, he dicho!
