Kalumis
Veo día a día  jóvenes emprendedores, veo a aquel fotógrafo que dejó su profesión y su sueldo fijo, para formar su empresa y le va muy bien. Veo aquella chica que hizo de su hobby una profesión, fue desde tener su showroom en casa a tener 3 sucursales. Veo a aquella profesora que dejó todo y puso su tienda de dulces, y hasta sacó un libro. Veo a ese Señor que siempre quiso tener su empresa y empezó haciendo dispositivos para baños y ahora exporta al extranjero maquinarias mayores. Veo a aquella chica que nunca estudió una profesión, pero ahora tiene su fábrica de calzado. Veo a muchas personas que me sirven de inspiración, jóvenes como yo.
Probablemente no les fue bien siempre, probablemente tuvieron altas y bajas. Y yo, que escucho a mi novio dándome la razón cuando le digo que no siento que mi carrera me apasione como a él, y lo envidio y también lo admiro por eso. Pero por el momento, pesa más los 5 años de universidad, los 2 años de tesis y los casi 5 años trabajando en mi profesión. Pero pesa mucho más el qué dirán, pesa mucho más las palabras de mis padres, pesa mucho más que mi madre me pida hacer una maestría, pesa más que actualmente me estoy especializando en mi carrera y eso la llena de orgullo. Sé que lo que hago llena de orgullo a mis padres y eso pesa mucho más. Sé que le rompería el corazón si dejo de lado ese regalo tan preciado que ellos me han dado, esa herencia que me han dejado: mi profesión. Por ahora pesa más darles orgullo a mis padres y no tirar por la borda el esfuerzo que ellos hicieron y que yo también hice.
Sería mentira si dijera que odio lo que hago no es así, pero  tampoco lo amo, es triste reconocerlo: mi trabajo no me apasiona. Y es maravilloso ver como algunas personas pueden vivir de lo que aman. Todas las bendiciones para aquellos valientes.

Quizás algún día.