Hoy quiero que sepas que creo en ti con toda la fé que me enseñaron a tenerte, porque no recuerdo un solo momento en el que me hayas fallado; creo en tu poder porque creaste cosas simplemente maravillosas, por permitirme vivir y tener el libre albedrío de decidir que hacer con mi vida, porque este es el mejor regalo de todos.
Te agradesco por todo lo bueno que me das y también por lo malo, porque de ello aprendo porque son lecciones de vida, gracias por mis dos pilares, porque son mi fortaleza, mi ejemplo, mi apoyo y mis mejores amigos. Gracias por enseñarme a amar a todas esas extraordinarias personas y permitir que me amen.
Jamás dudé de ti, jamás me atreví a reclamarte ni a culparte de algo, porque aunque el dolor haya sido inaguantable, supe que todo sucedía por una razón, que si me quitabas algo era porque planeabas darme algo mejor. Porque si me toca caer en lo más profundo, es porque necesito escalar y salir con más fuerza a la superficie, sé que de los errores se aprende, que el verdadero valor de las cosas no es económico sino el amor con el que lo mides, que si le das buena cara a la vida te responderá de la misma manera.
Te agradezco el día a día, porque me permites vivirlo a mi manera, decidiendo cada paso; porque me das esperanza de que todo puede estar mejor, que solo depende de cuanto lo desee. Gracias porque cuando pienso que las cosas pueden ir mal, siempre imagino que podrían ir peor, que hay miles de personas que están en una situación mucho peor que la mia y que no tengo derecho a quejarme, que si pongo en una balanza lo bueno y lo malo, te terminaría agradeciendo incansablemente el resto de mi vida por tener lo que tengo.
Quiero disculparme si algunas vez te tuve en un segundo plano, si hace mucho no te visito, si no cumplí a cabalidad tus mandamientos, si no confesé mis pecados, si no cumplí con todas las reglas que ordena mi religión pero creo que para cumplir contigo, para ser una buena persona y demostrarte mi fé en ti basta con hacer bien las cosas, tratar de equivocarme lo menos posible y amar, amar mucho, tanto que deje de pensar en mi misma a veces y piense en los demás. Por que la felicidad de la gente que amo es mi felicidad y por consecuencia mi felicidad llegará sola. Solo quiero decirte que te amo sobre todas las cosas, que estoy segura que seguirás cuidandome a mi y las personas que quiero y eso es todo lo que necesito.
Mil veces, gracias.






