Creo que hay mil formas de amar, cada persona es una historia, cada amor es distinto y nunca sentirás exactamente lo mismo por dos personas. "El primer amor nunca se olvida", es una frase muy trillada pero según mi punto de vista es muy real, te enamoras por primera vez, lo miras a lo lejos con su skate y su gorrita, sus bermudas y ese polo rojo que tan lindo le queda, él sonríe y toda la calle se ilumina. Tiene la sonrisa más perfecta del mundo, los ojos más dulces y cuando cruzan miradas sientes que se corta tu respiración. Necesitas llamar su atención, necesitas que te mire por lo menos algunos segundos para soñar con él e imaginarte a su lado por toda la eternidad, dibujas corazoncitos, combinas tus iniciales con las de él y te imaginas sus apellidos en partes de boda. Eres simplemente feliz, vives en la luna y piensas que el mundo es perfecto, y es que descubres que eres alguien especial, que puedes llamar su atención, que le pareces linda. Te regala un anillo y te dice: "¿quieres estar conmigo?", aún crees que estás soñando, que en algún momento despertarás. Te levantas al día siguiente y ves que el anillo es de verdad, que no era un sueño, entras a la ducha y cantas a todo pulmón, tu mamá advierte que algo raro está pasando. Buscas aquella blusa que solo te pones para algún cumpleaños u ocasión especial, te lo pones y sales a caminar por ahí con tu mejor aliado, tu mascota. Lo ves a lo lejos, él se acerca en su skate, te da un beso en el cachete, te derrites, tú recuerdas que son "enamorados" y quieres gritárselo al mundo.
Piensas que nada puede ser mejor, eres feliz con solo mirarlo a lo lejos, pero te das cuenta que llegará el momento del beso de película, "y eso ¿cómo se hace" te preguntas, te das cuenta que él se acerca cada vez más y ya no puedes evadirlo. Es hora de ver novelas, si antes te tapabas los ojos cuando venían los besos, es hora de prestar mucha atención. Y llega el momento de poner lo aprendido en práctica, él se acerca y por inercia cierras los ojos y te dejas llevar, lo sientes en los labios y luego en todo tu cuerpo, se va deslizando hasta la punta de tus dedos, estás muy nerviosa como para pensar en lo que harás después, probablemente el beso haya durado dos segundos pero para ti fue toda una eternidad, tu corazón va a mil por hora y simplemente no puedes parar porque no sabes como lo verás a los ojos después, te mueres de la vergüenza. Los demás besos se dan con más naturalidad, ya no más choques de narices y vas descubriendo nuevas formas de besar. Ahora ya no te conformas con solo mirarlo a lo lejos, ahora quieres comértelo a besos cada vez que lo ves.
Es época de cartas porque como comenzaron las clases ya casi no lo ves, aprendes a hacer origami con las hojas y hojas escritas, llenas de canciones y cursilerias. Tus amigos llevan y traen cartas, llevan recados a tu casa y mensajes encriptados. Se intercambian peluches, dulces, collares, dijes y demás chucherías. Te levantas pensando en él, desayunas pensando en él, te acuestas pensando en él y toda canción que escuchas te lo recuerda, así que le dedicas un CD completo y se lo regalas. La historia de amor termina cuando tu papá se entera de la relación clandestina y pecaminosa y va a hablar con tu "suegro", te castigan, lo castigan a él y simplemente te prohíben hablarle, ya sea por cartas, llamadas al celular o amigos con complejo de palomas mensajeras. No sabes nada de él durante más de un mes, el peor mes de toda tu existencia, te deprimes, no comes, no duermes bien, lloras tanto que tus ojos parecen dos fuentes de agua. Al mes y medio te enteras que él tiene una nueva enamorada y tu corazón se parte en pedazitos, dos meses después tu haces lo mismo.
Pasan los años, te haces mayor, te rompen el corazón mil veces y te das cuenta que el primer amor fue el mejor, el más puro, el más bueno, el más dulce de todos, que jamás se repetirá, quedará en tu memoria para siempre como algo lindo. Finalmente fue la primera vez que amaste, amaste de verdad.





