Y la última temporada de la historia comienza así, Carrie vivía un momento de tranquilidad en su vida, ya que acaba de salir de una relación adictiva y su vida por fin tenía paz, quizás demasiada paz para lo que ella estaba acostumbrada. Ella salía con chicos maravillosos pero no entendía como nunca llegaba a nada serio con ellos, todo terminaba y el amor ni siquiera se asomaba, lo más cercano al amor estaba muy lejos de donde ella se ubicaba abajo muy abajo y luego a la derecha. Parecía mas lejano que solo la distancia entre los dos, pero tenían algo bonito algo que la llenaba y no la hacia sentirse tan sola e incomprendida; y es que Aidan era casi el chico perfecto.
Cuando de repente Mr. Big apareció nuevamente, ella estaba completamente segura de haber dejado su pasado enterrado, luego que él se había casado, Carrie se había resignado a que ese hombre no era para ella que nunca habían sido compatibles, y que lo único que lo había atado a él era el sexo tan perfecto que parecía imposible. Parte del olvido era recordar todo lo malo y simplemente negarse a recordar las cosas buenas que pasaron juntos y adivinen que, le había funcionado de maravilla. El punto es que el de la noche a la mañana comenzaron a hablar por el simple e inofensivo Messenger, al principio a Carrie le sorprendió pues no había hablado hace muchísimo tiempo pero no le tomó importancia, al fin y al cabo era un hola y nada más como dos exs que quieren ser amigos, y como ella estaba tan segura de haberlo dejado atrás no le movió ni un pelo solo sirvió para elevar su ego un poco más. Todo era perfecto así como estaba, pero luego esas conversaciones se prologaron, se desarrollaban en paralelo con las conversaciones con Aidan (el chico de muy muy lejano) pero él era completamente diferente, era el chico perfecto que cualquier chica quisiera a su lado, era dulce, considerado, tierno, todo un caballero, era el cursi príncipe azul, pero solo tenia un defecto, estaba a miles de kilómetros de distancia y no había señal a la vista de que eso iba a cambiar. Carrie pensó estar muy enamorada de Aidan, pero luego su pasado oscuro regresó, comparaba sus conversaciones y se daba cuenta que existía una gran diferencia, un gran abismo entre uno y otro, y quiso más a Aidan por ser tan especial, ya que Mr. Big seguía siendo el mismo arrogante de siempre aunque no dejaba de ser sexy ni siquiera por mensajería instantánea. Pero finalmente para Carrie las cosas estaban claras hasta ese momento tenía a Aidan y a Mr. Big en la misma cancha, y Aidan le llevaba mucha ventaja a su adversario. Con él podía conversar y reír mucho, sentirse cómoda y ser ella misma; con Mr Big se esforzaba por ser mejor de lo que era con el fin de mostrarle lo que se estaba perdiendo. Las conversaciones parecían ser demasiado divertidas, más para Mr Big que para Carrie pero eso era parte del plan, de lejos tenia claro que Mr Big no le movía ni un pelo solo que quería jugar su juego, quería alimentar un poco su ego viendo como había vuelto a ser interesante para él y hasta ese momento todo parecía muy inofensivo.
Hasta que Mr. Big sacó su As bajo la manga y le ablandó el corazón a Carrie; era la pequeña Kimy, la hija de Mr. Big, Carrie no pudo más extrañaba tanto a la pequeña que no se permitía pensar en ella, se le hacía un nudo en el garganta cada vez que lo intentaba. El la llamó y puso al teléfono a Kimi, hablaron mucho, rieron y quedaron en verse nuevamente, y es que había visto crecer a Kimi y era inevitable amarla. Esa fue la primera vez que dejo a Aidan de lado, con los sentimientos a flor de pie, invitó a salir a Kimi lo cual la llevaba inevitablemente a volver a ver a Mr. Big, pero para Carrie no parecía un problema, era muy simple quería ver a Kimi y si tenia que ver a su padre podría hacerlo finalmente. Ella estaba segura de que no sentía nada por él así que todo estaba en su lugar, o eso era lo que ella quería pensar.

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