Kalumis
Me encanta verte sonreír porque no lo haces muy a menudo aunque si pudiera te olvidaría sin dudarlo solo por quitarte la satisfacción de verme tan enamorada. Amo que sepas escucharme y darme buenos consejos pero aborrezco tu forma tan insistente de interrogarme.
Tu solidaridad y sensibilidad son admirables, aunque tu falta de tino me saca de quicio. Eres mi mejor amigo en este preciso momento, pero contarnoslo todo a veces nos hace daño. Si pudiera, te sorprendería todos los días con un detalle aunque tu rostro inexpresivo no me demuestre nada.
Un beso tuyo dice mucho, completa las palabras no pronunciadas y los gestos no descifrados sin embargo el apuro, los nervios y la presión le quitan el sabor al momento. Si supieras lo que siento y pienso de nosotros dos te darías cuenta que tu mente esta en un gran error, pero mi yo tan orgulloso no me permite mostrar más de lo debido.
No puedo pedir nada, no tengo nada que exigir, no hay respuestas que me gusten escuchar, pensaré que no esta en tus manos decidir. No habrán frases hechas, detalles cursis, ni acciones espontáneas pero aún así mi tonto corazón resultó ser un incondicional tuyo.
Estoy fatigada de darle la contra a lo que siento, aunque la razón me grita que merezco lo que sueño. La lucha interna sigue y seguirá hasta que llegue el día de decir adiós, me iré satisfecha, pensando en que dí lo que pude dar sin permitirme quedar mal conmigo misma, con el orgullo intacto, simplemente dí lo que recibí, ni un poco más, ni un poco menos.

Fin.

Kalumis

Quiero que me sueñes casi al amanecer,
busqué una caricia sin saber que hacer,
me aturdió tu sonrisa sincera 
y fue la primera vez que te besé.

Sentí sin pensar, oí sin mirar,
obvié la adversidad y me dejé llevar,
te amé con fervor, te amé con pasión,
y me quedé con ansiedad de dar algo más.

Aunque la vida me lleve al fracaso,
y el destino me diga despacio tú perdiste hoy,
puedo dar fé que prefiero mil veces
sufrir por amor a no sentir y morir, sin vivir.

Diré adiós y sabré que te amé,
guardaré dentro de mi el secreto de tu querer,
me iré sin voltear, sin mirar atrás, 
me iré sin llorar, sin buscar tu piedad.

Cuando las lágrimas cesen y el cielo se despeje,
comprenderé que valió la pena el olvido,
cuando recuerde tu cuerpo sobre el mio
y no melle en mi la tristeza,
buscaré un nuevo desafío.