Quiero que me sueñes casi al amanecer,
busqué una caricia sin saber que hacer,
me aturdió tu sonrisa sincera
y fue la primera vez que te besé.
Sentí sin pensar, oí sin mirar,
obvié la adversidad y me dejé llevar,
te amé con fervor, te amé con pasión,
y me quedé con ansiedad de dar algo más.
Aunque la vida me lleve al fracaso,
y el destino me diga despacio tú perdiste hoy,
puedo dar fé que prefiero mil veces
sufrir por amor a no sentir y morir, sin vivir.
Diré adiós y sabré que te amé,
guardaré dentro de mi el secreto de tu querer,
me iré sin voltear, sin mirar atrás,
me iré sin llorar, sin buscar tu piedad.
Cuando las lágrimas cesen y el cielo se despeje,
comprenderé que valió la pena el olvido,
cuando recuerde tu cuerpo sobre el mio
y no melle en mi la tristeza,
buscaré un nuevo desafío.
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