Kalumis
Es muy fácil sorprenderte cuando eres despistada, cuando eres confiada y piensas bien de las personas, hay sorpresas buenas y hay sorpresas malas, como cuando te sorprenden enviándote un correo anónimo hablando mal de una persona, eso es una sorpresa mala, pero hay sorpresas buenas como cuando te llegan rosas a tu trabajo con un mensaje "Feliz cumpleaños a la mujer más hermosa" y no es tu cumpleaños, ni tu aniversario, pero en la guía dice tu nombre, y la tarjeta no tiene remitente. Y claro que te sorprendes y te pasan mil cosas por la cabeza, hasta que descubres que Rosatel se equivocó de tarjeta y tuviste que llamar personalmente para que te aclaren las cosas.

Y hay sorpresas más buenas como cuando no quieres hacer nada por tu cumpleaños porque perdiste el interés, porque no quieres gastar dinero y decides no faltar a clases y salir a las 10 de la noche y comer un pollo a la brasa con tu novio. Pero él te sorprende y te lleva a la Rosa Náutica, y tú desde ahí ya estás sorprendida porque no querías que gastara pero bueno "una cena de a dos está bien", y aprovechas para tomar fotos porque no siempre se viene a esos lugares, y cuando entras ves a uno de tus mejores amigos sentado en una de las mesas y piensas "Qué casualidad nos encontramos con R.", pero luego ves a todos tus mejores amigos en una sala privada y recién te das cuenta de la situación y justo en ese momento con toda la sorpresa del mundo no se te cae ni una lágrima, porque aún no comprendes como tu novio pudo haber juntado a perro, pericote y gato, si algunos ni se conocen, si el mismo no los conocía a todos, pero son tus mejores amigos, las personas que más quieres y es que eso de no tener hermanos hace que tus amigos sean como tus hermanos, pero no se te caen las benditas lágrimas y no te salen las palabras adecuadas.

Y hay sorpresas muchísima más buenas aún, como cuando tu sueñas y sueñas con el momento en el cual tu enamorado te pida que te cases con él, y es que tú ya decidiste hace rato, tú ya decidiste que él es el amor de tu vida, y que quieres pasar cada segundo a su lado, que no hay hombre más perfecto para ti, pero bueno él debe también pensar lo mismo, y mira que los hombres a veces no son muy expresivos, y aunque quieras meterte en su cerebro y ver que piensan, a veces no puedes sacarles las cosas ni con cucharita, así que solo te queda esperar o irte a Irlanda un 29 de Febrero y pedirle la mano tú a él. Entonces, mientras tú planificas tu próximo viaje al milímetro (como siempre), te vuelves loca viendo la manera de separar una linda habitación y reservar una cena en el mejor restaurante, (todo para que te digan que la reservación solo es el mismo día en el hotel) tu novio ya llamó al mismo hotel en Colombia y pidió una linda habitación y la mejor mesa en el restaurant más bonito y claro que le dijeron que sí porque dijo las palabras mágicas: "es para una pedida".
Y ya en plena isla, mientras tu planchita no funciona porque el enchufe es diferente y tu vestido es el mismo que usaste un año antes y estás hecha un camarón porque tu bloqueador no soportó los 36 grados, te relajas y vas a cenar porque no te imaginas para nada lo que se viene, te das cuenta que hay Champagne en la mesa y te preguntas a qué hora lo pidió que ni cuenta me di y luego en plena cena tu novio te dice cosas tan lindas, cosas que no te dice todos los días y tú piensas que se debe al ambiente romántico del restaurant y a las copas de champagne, y tu lloras mientras él te dice lo que siente por ti y tu haces chistes para no seguir llorando toda la noche. Y mientras él está tan inspirado, viene la mesera y lo interrumpe (y además la cajita se quedó atascada en su pantalón).

Cuando terminan de cenar y tú crees que ya es hora de irse, él pide que les tomen fotos y tú piensas "¿desde cuando a él le gustan las fotos?", "pero desde ese ángulo por favor"  dice, y  después de haberte tomado la misma foto tres veces, tú solo te quieres ir, pero luego él te dice que le hagas zoom a la foto y ves que hay una cajita y comienzas a llorar y todo cuadra, y las mesas aplauden y tu lloras más y el señor de la mesa del costado se ofrece a tomarles fotos y tu sales llorando y con insolación pero feliz, y luego los comensales pasan y los felicitan y tu tiemblas y lloras y estás feliz y comienzas a comprender todo. Él te cuenta sus aventuras y como planeó todo, te cuenta que lo único que le fallaron fueron las flores porque no se pudo escapar. Y tú eres feliz con flores o sin flores, y tu anillo es bello por donde lo mires, tan delicado y perfecto que no puedes dejar de mirarlo.  

Y finalmente llegan cansados luego de un viaje de 12 horas y encuentran que sus familiares y amigos los están esperando para recibirlos y felicitarlos, y no hay mejor satisfacción que las personas que amas compartan tu alegría. No hay mejor sorpresa en el mundo, y aunque no hayas estado vestida para la ocasión no te importa porque eres feliz, pero eso sí que no te sorprendan con una boda sorpresa, porque esa la organizas tú y con un año de anticipación, porque ese día la sorpresa la darás tú.


Kalumis
Acomodo el asiento, no necesito un cojín gracias a Dios, me daría mucha vergüenza necesitarlo. Pego tanto el asiento al timón que luego me cuesta salir del auto, pero qué hago si mis piernas kilométricas no llegan a los pedales. Acomodo los espejos y respiro profundamente, comienzo la marcha y empiezo a respirar con dificultad, me sudan las manos, me ponga toda tensa y presiono las manos contra el timón. Mi cuerpo tiembla un poco, cada vez menos, voy perdiendo un poco el miedo y voy ganando un poquito de confianza.
Todo es difícil pero no imposible, es cuestión de practica me dicen todos, mi novio no me va a dejar manejar sola hasta que no me vea completamente capaz, en parte se lo agradezco, me cuida pero creo que hace que yo desconfíe un poco de mis capacidades, todo es psicológico pienso yo, mis padres me han protegido tanto desde pequeña y a pesar de eso no me siento tan cobarde, ahora el me cuida igual o mejor que ellos, pero yo soy capaz de muchas cosas, a pesar de parecer tan pequeña y frágil, ¿me tiré de un puente no? Y lloré pero lo volví a hacer, vencí mis miedos y me oriné en mis pantalones (no literalmente) pero lo hice. Saqué el brevete en una. Sustenté mi título frente a muchas personas y no me quedé callada, hasta saqué excelente. No jalé ni un solo curso en la universidad. Organicé una graduación de 60 personas y no morí en el intento. Sobreviví a un corazón roto, toqué fondo, salí airosa y con mucho amor propio. Todo lo que me he propuesto lo he conseguido, hasta conseguir el novio más maravilloso (un agradecimiento especial al de arriba). ¿Y porque no puedo calmarme y manejar un puto auto?
No tengo ganas pero tengo que seguir el proceso día a día hasta conseguirlo, hasta no sentir que mi corazón se para un segundo, hasta no tener miedo ni imaginarme arroyada por un camión gigante. Me faltan huevos creo yo, manejar en Lima es como meterte en una jungla donde aparecen animales salvajes a cada paso, no sabes cómo van a reaccionar, no sabes si te van a meter el carro o te van a dejar pasar, no sabes si van a parar frente al cartel rojo que lo indica claramente o van a pasar a máxima velocidad, como ese Audi que chocó al costado mío, que quedó hecho mierda y me atacó de nervios. No le leo la mente a los conductores, aún no sé cuándo meterme o dejarlos pasar, habilidad que sí parece tener mi novio, jamás manejaré como él, jamás llegaré de Surco a San Borja en 15 minutos en hora punta, jamás meteré el carro con tanta confianza como él, si quieren llegar rápido mejor no se suban a mi carro, jamás me estacionaré en una como él, el sí tiene huevos, a mí me faltan, ¿los tendré algún día? No lo creo, pero está bien, con un Picanto no me puedo dar las de combi asesina ¿verdad?
Algún día vas a chocar me dice mi jefe, ¡gracias por darme tanta confianza caray!, de solo imaginarme mi carrito chocado se me parte el corazón, ahora entiendo a mi papá cuando compraba un carro, lo sacaba todos los días de la cochera solo para lavarlo o limpiarlo, y luego lo volvía a meter y se subía una combi, solo lo usaba para ocasiones especiales, yo no lo comprendía, hasta ahora. Tampoco hay que exagerar, usaré el carrito, pero con precaución y siempre a la defensiva.
He dicho.
Kalumis
Cuenta la historia que cuando era pequeña y veía personas sin hogar en la calle, le pedía a mamá que los lleváramos a casa y lo alimentáramos; y no me movía hasta que ella me explicaba que no podíamos llevarlo porque no podíamos mantenerlo. Cuenta la historia que un día ví un ratón en la calle y yo me estaba acercando a verlo de cerca mientras mi mamá gritaba desesperada, sí también quería llevarlo a casa. Mi mamá me conocía perfectamente y apelaba a mi sentimentalismo cuando se me antojaba algo en la calle, me decía que no le alcanzaba la plata para comprarme esas cosas, que cuando tuviera me compraría y yo amablemente aceptaba. Soy muy sentimental y eso no sé si es una virtud o un defecto, aún me afecta ver personas en la calle a altas alturas de la noche, ver ancianitos, ver niños, pero ahora sé que no todas las personas son sinceras con respecto a su condición.
Aún lloro a moco tendido sin poder controlarlo cuando veo a alguien que amo llorar, lloré al ver a Farfán llorar y ni lo conozco, lloro cuando me molesto mucho y me siento impotente, lloro cuando veo una película triste en la televisión, lloré con el final de Toy Story 3, lloro en las bodas, lloro en las pedidas de mano, lloro cuando me gritan y lloro de alegría.
"Cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer"