¿Y si tuvieras el poder de decidir cuándo terminará tu
vida?
Cuándo eres joven no le temes a la muerte, solo quieres probar todo en
la vida, como cuando vas a un buffet y no quieres quedarte sin probar un poco
de cada plato. Cuando eres joven nada te parece suficiente, vives de la
adrenalina, el peligro, los sabores nuevos, las nuevas experiencias, quieres
que tu vida sea como esa película que te encanta, que tenga un poco de drama,
de pasión, de peligro, de cosas prohibidas, de amor, de lágrimas, de cólera y
malas palabras, lo quieres todo y en el más corto plazo. Quieres vivir a mil
por hora, como si la vida se te fuera a acabar mañana y es que en el fondo
sabes que puede ser así y no te importa.
Cuando eres joven, eres egoísta, solo piensas en ti, piensas
que nadie te quiere lo suficiente, ni siquiera tus padres. Como la vez cuándo
te fuiste de fiesta y te subiste al carro donde tu amigo ebrio estaba al
volante, o cuándo tú te sentías tan seguro de tus habilidades que decidiste que
claro que podías manejar.
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