Kalumis

Tal vez será mejor, tal vez
Que no vuelvas a llamar

No sé, recuperarte o escapar
Tal vez, será mejor caer
Y volverse a levantar
Llorar, perder el miedo
Y volver a empezar
Yo sé que duele terminar
Que el mundo no se va a acabar
Y que la vida debe continuar.

Y aunque mañana te siga pensando
Sé que tú y yo no podemos hablarnos
Tal vez, será mejor
Y aunque la duda me robe un suspiro
Sera difícil que seamos amigos
Tal vez, será mejor

Tal vez mi corazón se fue
No te pudo acompañar
No mas, se fue de viaje a otro lugar
Yo se que duele terminar
Que el mundo no se va a acabar
Y que la vida debe continuar

Hoy te vas y yo me quedo
Cielo e infierno así es el amor.






Kalumis
Quieras o no me estás haciendo daño, mis principios se fueron al tacho y me estoy permitiendo pensar en cosas q ni siquiera deberían pasar por mi cabeza. Me invento historias y salidas pero ninguna tiene un final feliz, en todas me imagino sobrellevando una pena y tratando de superar las circunstancias -que conociéndome sé que lograré- pero quizás aún este a tiempo de ahorrarme mucho dolor, masoquista no soy.
Despertarme pensando en ti no es una buena señal, comienzo a descubrir que quiera o no este amor crece día a día, y mi lucha interna se torna insoportable. Por momentos no logro razonar si lo que hago es bueno o malo, bueno para mí pero malo para todos los demás, o bueno para los demás y malo para mí. Esta vez es diferente, no pienso cometer ningún error que me cueste demasiado superar, y mucho menos si aun puedo ponerle un alto. Pero como niego que me alegro de solo tenerte cerca, aunque estés con cara de pocos amigos; como digo que no me duele pensar de se acercan esos días en los cuales veré tu lugar vacío al pasar, como no decirte que eres mi chico favorito en este momento y que te prefiero a ti por sobre todo. Como ocultarte que te admiro por el amor que puedes sentir por esa personita y que se me hace un nudo en la garganta cada vez q pienso en ella. Como callar que me derriten tus detalles y que muchas veces me descubrí una sonrisa tonta en la cara. Lastimosamente no me oirás decir cosas que quisiera decirte, ni me veras hacer cosas que me muero por hacer aunque de vez en cuando te sorprenderé con alguna tontería mía solo porque no me pude contener.
Todo es muy complicado pero por el amor que te tengo a ti y por ende a todo lo tuyo, quiero que estés bien como estas, donde debes estar y si pudiera hacer algo para que así sea te juro que lo haría. Debes saber que muero de miedo y prefiero no pensar, prefiero no hablar, evitar las cosas pero se me hace imposible no sentir; solo sé que nada de lo que diga va a cambiar la historia así que dejemos que siga su curso.
Y por favor, ya que tu amor es real, solo te pido que tú también busques lo mejor para mí.


Kalumis
El primer hombre que conocí en mi vida, fue y es mi todo, pasó por todas las etapas desde ser mi héroe, mi protector, mi confidente, mi cómplice, mi engreidor, mi gran amor, mi mejor amigo, mi “enemigo”, la mano firme, mi celador, mi acosador, mi interrogador, el resignado, mi compañero, mi incondicional, mi gran apoyo; y finalmente mi razón de vivir y de ser mejor cada día.
De pequeña se me inflaba el pecho cada vez que hablaba de él, decía con orgullo que era todo un señor de uniforme que luchaba contra los malos y que se le veía muy lindo con quepí. Gracias al cielo, nunca recuerdo haberlo extrañado demasiado porque tuve la suerte de tenerlo a mi lado siempre que lo necesité, la “época oscura” del país ya había terminado cuando yo tuve uso de razón. Recuerdo aquel Fiat 128 que el tanto amaba y que tan fiel nos era, yo era su copilota favorita (o eso es lo que él me decía) aunque le hacía mil preguntas solo porque adoraba su frase: “Efectivamente, hija mia”. Un día con él era de felicidad absoluta, era mi payaso privado; siempre tenía nuevas voces, nuevos pasos de bailes y nuevos personajes para arráncame una sonrisa.

El impulsó mi pasión por el chocolate y quizás también desencadenó mi rosácea, le encantaba ayudarme con las tareas del colegio porque siempre terminaba dibujando o pintando, cosa que lo volvía loco. Se graduó con honores en fabricarme los disfraces y pancartas del colegio a punta de cartulina, papel crepé y demás utensilios; aunque recuerdo aquella vez que olvidó el disfraz de arbolito y solo atinó a envolverme misma momia en papel crepé verde a modo de polito y marrón de falda; ese día no lo quise tanto, mis fotos con cara de odio lo demuestran. Me fabricó un cerro de fichas de cartulina con combinaciones de la tabla de multiplicar por delante y las respuestas por detrás, las llevaba a todos lados y le pedía a quien me encontrara que me preguntara, con el fin de que genere algo de orgullo en él. Me pagó profesores particulares y clases privadas, para poder ser  excelente en todo, me imagino que el paquete de diplomas que guarda celosamente lo compensan.

Nunca faltó a mis mil actuaciones de colegio, yo corría hacia él cuando lo veía llegar con su guayabera amarilla, pantalón drill, zapatos inmaculados y sus lentes piloto; era el más guapo del mundo. Intentó repetidas veces enseñarme a nadar y montar bicicleta, pero por Dios sabe qué razón nunca pude aprender con él, aunque me esforcé por aprenderlo por mi cuenta y luego demostrarle lo aprendido. Nuestro hobby era ver películas juntos, pasábamos todo el domingo viendo maratones de películas mexicanas del año 40, Cantinflas y Pedro Infante eran nuestros ídolos. Era mi cómplice en cuanto acto delictivo me viera involucrada, como señor de leyes sabía como ocultar la evidencia; sabíamos que la ira de mamá podía ser peor que la misma cárcel, así que siempre se las ingeniaba para cubrirme las espaldas. Cuando entré a la pubertad la cosas fueron cambiando, “el tío bazuca” como lo llamaban mi amiguitos tenía un arma, así que nadie se quería acercar a menos de 100 metros de mi casa por temor de morir acribillado, o por lo menos eso ocurría con el sexo masculino.

Enamoraditos de por medio, mi ídolo se derrumbó y es que dejo de verme como una niñita; ya era una adolescente rebelde que no podía escuchar ordenes porque algo dentro la hacía ir contra la corriente. Después de largos años de lucha, castigos, vigilancia extrema, detectives privados y demás; llegó la resignación, como no podía con el enemigo decidió unírsele.  Ya que en la guerra y en el amor todo vale, como buen militar armó su estrategia y le resultó a la perfección, derrotó al enemigo. Finalmente volvieron las épocas gloriosas, hasta el día de hoy, que lo tengo junto a mí en este preciso momento; lo observo mientras lee “El sueño del celta”, que luego le pediré prestado. Aún no sé si le muestre este post algún día pero quería plasmar en algún lugar- por si la memoria me falla- que tengo un padre maravilloso al que le debo muchísimo, que me llena de orgullo, de alegría y satisfacción. Espero algún día retribuirle con creces, estos 21 años de amor incondicional; en las buenas y en las malas siempre tendremos esta relación padre-hija y amigo-amiga que tanto adoro. Te amo papá.




Kalumis
Lo volví a ver después de muchas lunas llenas, en el fondo sabía que esa historia iba y venía a su antojo y éramos dos extraños que se encontraban cuando se necesitaban o cuando la soledad se apoderaba de ellos. No era del todo malo saber que podías llamar a su puerta y solicitarle compañía; y es que a su lado olvidaba porque a veces sentía ganas de frustrar su existencia,  a su lado todo parecía fluir. El es todo un misterio, le encanta ser un misterio, opuestamente a mí, que me muestro transparente, simple y sencilla sin pensarlo mucho. Claro está, que me gustan las especies extrañas,  enigmáticas, en vía de extinción y mientras más complejas mejor; algún complejo de “arreglalotodo” debo tener. Si las cosas van fáciles pierden mi interés, quizás por eso me aburre el solo hecho de  pensar en una relación monótona, en la cual tenga que acostumbrarme a pasar el resto de mis días al lado de alguien solo por el hecho de que sea mi esposo.
Volverlo a ver fue bueno, fue un sube y baja a mi corazón que ya vive demasiado confundido, ideas fugaces de si era la persona correcta o no, de que si en algún momento esto podría funcionar, si en algún momento el pensó en mi de otra forma, si yo en algún momento llegue a quererlo lo suficiente, o si llegado el momento nos encasillamos en la categoría de amantes furtivos y no podremos jamás salir de ahí, que jamás fuimos buenos amigos , aunque yo lo quisiese, y que quizás nunca lo seremos. Que a pesar de que yo intentase secretamente obtener su amor hace algún tiempo, finalmente descubrí que no lo merecía, que él no estaba preparado para eso, que aún no tenía los pantalones para ponerle punto final a su historia pasada.
Ahora lo veo a los ojos y trato de imaginar que pasa por su cabeza, es todo un caso de investigación, quizás inconscientemente trato de analizarlo. Sé que busca amores ocultos, eso lo provoca, se que miente con gran facilidad, que es experto ocultando cosas, aún no estoy segura si sintió amor por alguien más además de su primer amor, quizás un par de amores no correspondidos, quizás el romántico chico dulce que conocí hace un par de años desapareció bajo la careta de chico relajado y frio. Y es que se parece tanto a mi pasado, que quizás sea eso lo que me hace amarlo y odiarlo a la vez.
No puedo evitar compararlo y sentir esta extraña rabia, todavía no logro comprender que es lo que quiere de mí, es una pregunta por contestar que siempre me rondará o por lo menos hasta que tenga el valor de preguntárselo. Aunque sé que no tiene mucho sentido hacerlo, a estas alturas sus respuestas no son nada, sus palabras no tienen bases sólidas, en pocas palabras, mi confianza es nula. Creo que siempre será para mí aquel chico con el cual puedo compartir el gusto por la comida, una buena plática, una noche de pasión, risas e historias inventadas, caricias necesarias, complicidad, pero nunca amor; ni siquiera una amistad, una amistad verdadera que es lo que quisiera tener.  Podría dejarlo todo de lado por solo tener su cariño, un cariño de hermano, de amigo, es todo lo que quiero; pero al parecer tendría que borrar toda nuestra historia secreta del libro antes de pretenderlo. Parece algo imposible de lograr, pero lo intentaré.


Kalumis

Ella nunca pensó en verse involucrada en algo así, era algo que ni siquiera se atrevía a pensar. Es el peor de los errores se lo decía su madre, no cometas mi mismo error. Jamás lo imagino si quiera, pensó estar libre de ese tipo de gustos; pero las cosas pasaron sin pensarlo y finalmente se vio en medio de un torbellino de sentimientos, pasiones y calenturas propio del verano que ya se avecinaba. Aunque pasaba frente a ella muy a menudo él nunca significo nada, hasta que sin desearlo mucho simplemente se materializó, se presento frente a ella y solo le quedó observar. Aún no comprende como comenzó, ella noto que él se acercaba con alguna escusa tonta y comenzaron a conversar más a menudo. No recuerda como salieron las palabras de su boca cuando le pidió que la acompañara a almorzar, Hablaron mucho, de su vida, de sus viajes, de sus decisiones, de sus gustos más extraños y cuestionados, era demasiado interesante como para dejarlo escapar. Cuando por fin hubo un silencio, miraron a su alrededor y les sorprendió la noche, algo avergonzaron regresaron a sus lugares; eso fue solo el comienzo. Buscaban hablar más seguido, entre miradas furtivas y bromas para ocultar el secreto deseo que sentía uno por el otro. Así fue como el más serio del lugar, de repente comenzó a sonreír, así fue como el chico que nunca bailaba no pudo decirle no a ella, se animó a tomarla de las manos y bailar lentamente, se atrevió a mirarla a los ojos como si nadie existiera, como si ninguno tuviera dueño. Frente a las miradas perplejas y cucufatas de los demás, simplemente eran felices y sentían que no había nada oscuros ni impuro en ellos. El se ofreció a llevarla pero ella sabía que ese no era su lugar, que cada uno tenía una vida completamente diferente, un camino totalmente opuesto. A partir de ese día algo cambio, ella descubrió que él le hacía falta, que nada en ese lugar era igual sin él, que consiente o no de ello, ella lo buscaba en cuanto llegaba, buscaba escusas para poder acercarse, para lograr verlo a escondidas. Era un juego mutuo, adoraba la hora del almuerzo porque le permitía pasar el tiempo junto a él y a los demás; pero claro que eso no contaba. Encontrarlo mirándola era uno de sus mayores logros y satisfacciones, estaba segura que algo se cocinaba entre ellos, que había una extraña atracción inexplicable. 

Cualquiera con un poco de intuición pudo haber descubierto y declarado si no fuera porque era indebido decirlo, simplemente debía ser imposible que pasara. Luego de varios regalos navideños, ella estaba segura que lo que fuese que existía entre ellos crecía cada día más y se tornaba peligroso. Y es que él tenía la familia perfecta, una esposa exitosa y una hija pequeña a la cual el adoraba. Ella estaba segura que nada ni nadie podía interponerse entre ellos, y mucho menos ella y sus principios tan bien arraigados; pero la atracción seguía ascendiendo y al parecer ninguno de los dos se esforzaba por ponerle un alto. Necesitaban mucho más que convicción para alejarse, necesitaban un baño de agua fría; todos podían ver como salían chispas alrededor de ellos, aunque tratasen de no darle importancia y se trataran incorrectamente frente a los demás para aparentar indiferencia. Nadie podía tragarse ese cuento, todos podían percibir que esa historia tenía que acabar de alguna manera, o con un hogar destruido o con un corazón hecho trizas o con alguna fuga inesperada con arrepentimiento y cargo de conciencia incluidos. Pero nadie ponía las manos al fuego por un final feliz, es que es algo prohibido repetía la gente. Es un hombre casado y ella una muchachita aún, o es un hombre incauto y un chica muy “avispada” para su edad; como lo quisieran ver todos apostaban por un final desastroso. Así que o se daban un buen disfrute y se olvidaban del asunto; o iban más allá y arruinaban un par de vidas. Solo ellos decidían, si se dejaban llevar por las hormonas o pensaban claramente que lo que fuese: amor, calentura, ilusión o conveniencia, solo podía tener un fin: la infelicidad.


Kalumis


Lágrimas, una carita de tristeza inconsolable y mucho dolor es lo primero que veo cuando me paro frente a ella. Me parte el corazón verla así y es que se parece tanto a mí que su dolor es el mío porque sé exactamente por lo que está pasando; sé que cuando amanece, solo quiere seguir durmiendo a pesar que sabe que es una farsa lo de cerrar los ojos y no pensar; sabe que en sueños todo pasado volverá, la atormentará y peor aún, ella creerá que todo lo que pasa es muy cierto, pensará que todo lo feo se esfumó que esa verdad nunca existió, que todo fue una pesadilla y que es feliz. Pero al abrir los ojos verá que la pesadilla es la vida real y no un sueño más, del cual podrá despertar con lágrimas en los ojos agradeciéndole al cielo que solo fue eso.

Lastimosamente esa pesadilla está pasando, muy clara, tanto que te perfora la piel y no te deja respirar; ella solo quiere cerrar los ojos y no despertar más, siente un nudo en el pecho, un gran agujero en el estómago y la sensación de estar cayendo en un abismo sin fin. Quizás con las últimas fuerzas que tiene se levantará de esa cama porque tiene que hacerlo, sabe que tiene que alimentarse pero ni siquiera le encuentra sentido, no le encuentra sentido a nada, ni a comer, ni a reír, ni a vivir. Decide comer por obligación, vestirse porque para pasar desapercibida por la vida no puede andar en pijama, se pone lo primero que encuentre y lo menos llamativo posible. Sale a cumplir con las obligaciones de su vida que gracias al cielo todavía tiene, porque quedarse en casa con los recuerdos le parece el peor de los castigos.

Quiere salir de ese agujero, día a día se lo propone pero parece que nunca fuera a acabar, parece una maldición el sentir todo lo que siente. Necesita ayuda y lo sabe, no puede más, existen momento en los que desespera, no puede respirar, siente que el corazón le palpita a mil por hora, es un ataque de nervios, es su dolor que pide a gritos ser liberado, su rabia que le desgarra las entrañas, su tristeza que la lleva a lo más profundo del hoyo; sabe que esos momentos son los más infernales y peligrosos, sabe que con la desesperación puede cometer locuras. Simplemente no piensa, la locura no la deja pensar siente que podría hacer cualquier cosa con tal de que algo calme su dolor, lo daría todo, hasta su vida para que esto terminara; para despertar de la pesadilla o dormir para siempre en un sueño tranquilo. Pero algo dentro de ella le pide que tenga valor, que aún quedan esperanzas; algo la trae de vuelta a la realidad y le muestra el camino que debe seguir, se aferra a aquel sujeto en que todos parecen creer, al cual todos recurren cuando algo muy malo les pasa. Quizás él sea la salida piensa, quizás el haga uno de sus milagros y le de paz a su alma nuevamente. Ella reza mucho, llora y le ruega que la perdone si cometió algún pecado tan grave como para merecerse ese tormento. Al parecer el aferrarse a la fé y rezar en verdad la ayuda porque aprende a sobrellevar su dolor, a vivir con esa gran herida en el corazón. Sabe que aún habita dentro de ella pero aprendió a vivir con eso, ni todo el dinero gastado en psicólogos y pastillas le sirvieron de nada. Ahora confía más en esa fuerza sobrehumana que en cualquier otra cosa en el mundo. Fue su refugio y su valor, fue lo que la salvó del infierno en el que se sentía.

Pasa el tiempo y con él se van poco a poco los recuerdos, aún están ahí pero ya no son tan frecuentes, de repente se encuentra a ella misma riendo como antes y se sorprende, pensaba que sería incapaz de reír nuevamente. Decide salir con sus amigos, recuerda que tenía metas hace mucho tiempo y retornan las ganas de cumplirlas. Piensa en ella misma nuevamente, sabe que se ha descuidado mucho en todo ese tiempo en que estuvo recluida en su casa, regresa a ejercitarse nuevamente y siente la adrenalina correr nuevamente por sus venas, siente energías, se siente capaz de muchas cosas. Es como si hubiese estado mucho tiempo en coma y que de repente despertara y le ofrecieran una nueva vida, es capaz de hacer todo lo que quiso, todo lo que en algún momento planeó, decide verse más bella, pensar en ella y solo en ella. Buscar un trabajo mejor, cambiar de aspecto, conocer nuevas personas, se inscribe en los cursos que siempre anheló. Ahora se siente plena, sabe que la herida está comenzando a sanar y va muy bien, es un pasado doloroso pero al fin y al cabo es solo eso, el pasado. Y ella hará todo lo que esté en sus manos para que quede muy bien enterrado. Ahora solo quiere ser feliz. Y yo quiero verla feliz siempre.



Kalumis

La vida es una sola, y la vida al lado de la persona que amo debería ser única, feliz y maravillosa. Andar sumergida en el mismo lodo sin poder salir aún a pesar del tiempo y de todos los cambios en mi personalidad todavía me sorprende. Es verdad que ya la niña asustadiza y sin rumbo ya creció, maduró, la vida la golpeó muchas veces y tuvo que dejar las ilusiones y los caprichitos de lado; pero aún no encuentra el rumbo, ahora ya no permite que los problemas la trastornen, ni se permite caer en el abismo de la depresión, sabe manejar mejor sus emociones, reprimir las lágrimas, y el coraje que puede llegar a sentir, ya no deja su corazón a su libre albedrio y aprendió a pensar dos veces las cosas pero todavía no logra dominar sus impulsos. Y que es lo que busco, que es lo que sueño, que es lo que a mi parecer me haría feliz, cumplir mis metas a corto plazo y principalmente disfrutar de cada cosa de la vida con esa personita especial a mi lado, la que me aliente a seguir adelante, la que seque mis lágrimas y me abrase cuando lo único que necesite sea llorar, que aguante mis berrinches por el solo hecho de amarme, que me sorprenda con cada detalle y por sobre todo me haga sentir amada. A cambio de esa felicidad perpetua le ofrezco ser mejor cada día exclusivamente para él, apoyarlo en todo sus sueños y metas, celebrar sus triunfos y ayudarlo en sus caídas, amar a su familia como lo amo a él, compartir cada momento maravilloso en la vida con él a mi lado, despertarme con su imagen por las mañanas, y que sea mi motivación de cada día, sentir que es mi complemento y el mejor regalo que pudieron haberme dado. 


Lejos de tanto sueño absurdo y cursilería que quizás en alguna época de mi vida pudo funcionar y si lo hizo lo tuve, tuve un sueño del cual no quería despertar y que parecía perfecto hasta que por decisión propia decidí dejarlo para buscar uno nuevo, uno mejor del que tenia ya que ciegamente creía que si el sueño anterior fue tan bello los que venían deberían ser más bellos aún y en versión mejorada. Pero me sucedió lo que le vendría a suceder después a muchas muchachitas ingenuas, vislumbre a lo lejos en un par de minutos un posible sueño nuevo más real que el primero y todo apuntaba que iba a ser maravillosamente eterno. Y es que solo vi el exterior los primeros minutos, la caratula del libro que prometía una adicción sin igual. Lamentablemente con el tiempo, la careta calló pero seguramente como luego le vino a pasar a muchas ya era tarde para retroceder, lo más fácil era tomar las cosas con calma y tratar de arreglar un poco las cosas, el primer paso fue el silencio, sufrir en mudez por el corazón herido, nunca reclamar ni lloriquear quizás la hipersensible eras tú porque al parecer a él no le parecía mala ninguna acción. Luego que el silencio se hizo imposible, surgió la pena, tratar de llegar al corazón del ser amado y explicarle sutilmente que algunos accionares suyos te hacían mucho daño, seguido de la promesa de cambiar todo parecía ir de maravillas. Pero oh sorpresa las personas no cambian solo tratan de ocultar sus defectos, eso lo aprendí luego de muchas decepciones, después de que pensando que por fin había logrado mi objetivo me daba de bruces con la triste verdad, la gente no cambia.


Después que el último de mis caprichitos no dio resultado, solo quedaba la resignación, supe que había perdido millones de oportunidades, una decisión cambió mi vida hasta el momento y no me permite ser feliz completamente. Quizás una decisión también la solucione, la decisión más difícil de todas, la que nunca me he atrevido a tomar hasta el momento ¿Por qué? Por miedo, en el fondo no quiero alejarme de lo que me hace daño; y ¿porque el miedo a alejarme?, porque no quiero estar sola para siempre, pero si ya estuve sola y aprendí a estarlo y a valorar mi tranquilidad sobre todas las cosas; ¿porque no quiero estar sola?, porque quiero tener a alguien a quien amar y que me ame. Pero el punto es que el no es el indicado. Así que todo se resume a decirle adiós, adiós porque nunca fuiste el indicado, porque fuiste una mala decisión que dio comienzo a muchas malas decisiones posteriores, porque necesito cerrar este capítulo, poniéndole fin con lo único que nunca me atreví a hacer decirte adiós. Estoy segura que luego de tomar esta última decisión podré escribir una nueva historia y volver a amar, amar a la persona correcta, y tomar la decisión correcta esta vez.




 


 


 
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