Kalumis
Desde que eras un pequeño chinchón de suelo, desde que tenías cinco años o si eras más precoz aún desde los tres años, cuando empezaste el nido, ya andabas soñando con el príncipe azul, con aquel niño al que le jalabas el cabello y luego te echabas a correr; con ese niño que te compartía su leche chocolatada en cajita. Veías tus películas de Disney en VHS unas 80 veces y hasta te sabías las canciones de memoria, soñabas con esperar a tu príncipe azul en una mazmorra y que vendría en su caballo blanco a rescatarte. Para navidad le hacía tu pedido a Papanoel: “Una Barbie novia con su vestido blaaanco y su Ken por favor, porque sino con quien se casa, ni modo que sea una solterona”. Y para Enero ya estabas organizando la boda, poniendo a tus peluches, tu pelona y tus ositos cariñositos como invitados. 

A los doce años, sigues pensando en maripositas y si el chico de tus sueños te lanza una mirada, casi casi caes desmayada y convocas a una reunión de urgencia a tus amiguitas del salón para contarles paso a paso como se desarrolló tan magno evento. A esa edad tiene un amor platónico, sí es platónico porque él nunca se podría enterar de lo que sientes por él porque eso significaría cambiarte de apellido, de teléfono y hasta de casa. Regresas de tus vacaciones de verano y juegas verdad o mentira con tus amigas, para darte cuenta que algunas ya fueron besadas (al menos eso dicen), así que tomas la decisión de que ya es tiempo de que alguien te presente a tu príncipe azul, a tu hada madrina y que te traigan la carroza. ¿Y cómo es tu chico perfecto?, a esa edad tu chico perfecto, es el que te manda cartas, te regala peluches, te envía mensajes con tus amigas, escribe en un árbol tus iniciales y las de él, te cita en un lugar para conversar contigo de cuál es tu hobby favorito, te dice que le gustas, no habla con ninguna chica, excepto tu mejor amiga y para hablarle de ti obviamente.

A los diecisiete años, tu chico perfecto es aquel que sabe bailar, te recoge de la universidad, publica en su estado de Facebook que está en una relación, te escribe mensajitos lindos en tu muro, te manda flores, te lleva al cine, te recoge para ir a una fiesta y te devuelve a la hora, es aquel al que tus papás aceptan, está estudiando en la universidad, es guapo, tiene buen cuerpo, se viste a la moda, le gustan las fotos, le gustan las cosas arriesgadas, practica algún deporte: skate, bicicleta, fútbol, o demás y con eso te basta para que sea el chico de tus sueños. 

Entre los veinte y treinta años, tu príncipe azul cambia radicalmente después de que los hombres te rompieron el corazón, te decepcionaron, uno fue peor que el otro y simplemente llegaste a la conclusión de que no existe el hombre perfecto, que los cuentos de hadas deberían llamarse cuentos chinos, que las películas de Walt Disney son la peor estafa del siglo y las princesitas deber ser unas fumeques y que por eso andan sonriendo y soñando con príncipes. 

Pero sin pensarlos, después de besar muchos sapos, lagartijas e iguanas; llega tu príncipe en su carro negro del año (versión actualizada del caballo blanco), y tú decides arriesgarte nuevamente pero esta vez no te equivocaste, tu hombre perfecto llegó, y digo TU hombre perfecto, porque no es perfecto ante los ojos de todos, es perfecto para TI. No, no es el amor que te ciega y te hace pensar que Christian Grey le queda chiquitito, es que en verdad es tu alma gemela, la mugre de tu uña, la llave de tu cerradura, con sus defectos y virtudes es perfecto para ti.

Todas soñamos con un hombre que sabe lo que quiere, ósea que esté seguro de que te quiere a ti, un hombre que no ponga en peligro su relación hablando con culisueltas en el Facebook y que dé pie a malas interpretaciones. Un hombre que recuerde cada fecha especial y te sorprenda siempre con cosas lindas y cursis, aunque tú le digas que no gaste, que no es necesario. Un hombre que entienda tus sueños y te aliente, que se alegre por tus logros y no que se sienta menos hombre por eso. Un hombre que te trate como una princesa, te abra la puerta del carro, te recoja cuando sales tarde de estudiar, que se preocupe por tu seguridad. Un hombre que comprenda que también quieres pasar un tiempo a solas con tus amigos. Un hombre que no te de motivos para que desconfíes de él, a tal punto que no te moleste que salga a conversar con su mejor amiga. Un hombre que te prepare el desayuno, y que cuando te vea cocinando, quiera ayudarte y así la comida salga más deliciosa aún. Un hombre que te escuche siempre, a pesar de que digas boludez y media. Un hombre que siempre te arranque una sonrisa con sus bromas y que siempre esté de buen humor. Un hombre que sea desordenado como tú, pero que entienda cuando reniegas por el desorden. Un hombre que es tan adorable que hasta cuando está molesto, se ve lindo. Un hombre que sea tu mejor amigo, un excelente amante y un ejemplo de padre. Un hombre que esté dispuesto a mejorar sus hábitos por convicción y no porque es un pisado. Un hombre con carácter, con el que te sientas segura, protegida y que pelee por sus ideas aunque peque de terco. Un hombre dulce y sexy a la vez. Un hombre que te regale zapatos, porque tú los amas. Un hombre que te acompañe de compras y te dé su opinión. Un hombre que deje que lo aconsejes a la hora de vestirse. Un hombre que te ame y te respete sobre todo. Cada una tiene su hombre perfecto, así que si lo encuentras, chápalo y no lo sueltes.


Kalumis
Quedé enamorada del malecón, del río de la plata, de puerto Madero tan sofisticado y acogedor a la vez, quedé prendada de su arquitectura, de sus teatros, sus plazuelas, sus monumentos, amé cada calle empedrada, angosta y misteriosa, conocí Caminito y no lo quise dejar ir, tanto color, tanta alegría en un solo lugar.

Pintas en las paredes que solo expresaban arte, el hecho que respeten, consuman y creen arte día a día, que nadie se atreva a dañar las expresiones artísticas. La educación de la gente hasta para enviar un piropo en las calles. Su sol que ilumina, alegra la vida, pero no te escuece la piel.

Caí rendida ante el río Tigre y sus casas flotantes, antes las calles grandes, verdes e impecables. Estuve encantada que mi bolsa de viaje austera me alcance de sobra para seguir mi travesía. Extraño mi decisión de joven, mi espíritu de aventurera, mi despreocupación por lo que vendrá después, mis grandes sueños y fantasías, mis ganas de conocer el mundo y no parar nunca.

Me sorprendí con las casonas maravillosas, por ver chicos practicando kayak en el río, por ver a la gente hacer deporte, por las maravillosas librerías de la ciudad, por las tiendas de antigüedades, por los vinilos, por las colecciones de Los Beatles.

Amé la cordilla tan majestuosa, los campos verdes haciendo contraste con la nieve, el cielo azul de Mendoza, adoré pasar por tierra la frontera y disfrutar aquel paisaje majestuoso y que me dejó completamente enamorada, las pampas argentinas, el ganado saludable, las granjas, la lluvia de verdad. Recuerdo el día que no pude dormir de lo emocionada que estaba por el sonido de la lluvia y los truenos, quise pasar la noche fuera viendo los relámpagos y disfrutando de la lluvia de verano aunque pescara una pulmonía.

Adoré conocer gente maravillosa que me albergó y trató como familia. Extraño los panes dulces, tan consistentes, su puchero delicioso, sus empanadas, sus pastas. Los buses, tan calmados tan diferentes, hasta la escases de monedas y las colas en los bancos para conseguirlas.

Sus lluvias sorpresivas y mi impermeable salvador, las gangas que encontrabas donde menos lo pensabas, la ropa que me gustaba tanto que me la llevaba puesta. Gualeyguachu y su carnaval, el muelle del pescador donde las familias pasaban la tarde, un pueblo tan acogedor y pacífico, como para pasar tus últimos días, aquel carnaval al cual no soñé con asistir, me deleité, disfruté y me perdí en sus calles. La parrilla espectacular que preparó mi hermano, bautizado como el asador.

La visita a la UBA, donde soñé con estudiar, San Telmo y su mercado de pulgas, donde encontré las hermosas monedas de mi país, los amables transeúntes que se ofrecían a tomarnos fotografías, los floristas que pasaban en bicicleta y alegraban la ciudad.

El metro subterráneo tan pacífico y sin empujones, adoraba aquel enchapado en madera y con las luces tenues color amarillo, me enamoré del Rosedal en Palermo, el Planetario y sus parques hermosos, amplios, donde jugaba con encontrarle formas a las nubes.

Recuerdo el concierto de Coldplay, los gritos, la gente, las mariposas y el pasar la noche esperando un bus. Extraño esta ciudad en la que un día soñé con vivir y que ahora parece tan lejana. Extraño a cada una de las personas que conocía allá, prometo volver.





Kalumis
Mi última gran pasión es la comida, es que en Lima Perú se puede comer tan rico y a muy buen precio, que todos los días parecen propicios para probar algún nuevo aperitivo. Este Lunes comienzo la dieta que me dio mi nutricionista así que tendré que hacer un gran sacrificio para no caer en la tentación o por lo menos caer pero solo en ocasiones especiales. Mi top 27 en este momento sin orden especifico es el siguiente :) ya lo iré actualizando:

1. La hamburguesa a lo pobre en Papacho's
2. El Helado de café de Artika
3. El Frutao de Madam Tusan
4. El Wantán frito de gallina de Madam Tusan
5. El chaufa de chancho del Chifa Chung Yion o también conocido como Chifa unión de Barranco
6. El Kam Lu del Chifa Unión
7. El tres leches de Maga
8. El tres leches del mercado El Edén de San Luis (1er piso)
9. El Frappuchino de Manjar Blanco de Starbuck
10. El Yogurt frutado de La Gran Fruta
11. La Lasagna a la bolognesa de La Piccolina
12.Helado de fresa con cheese cake bites en Pinkberry
13. El helado de maracuya de Sarcletti
14. Las quesadillas de Chili's
15. Los pancakes del patio de comida del wong de Benavides
16. El Pan con chicharrón de Paulina
17. El Arroz con leche de Maga
18. Los Búfalo wing de friday's
19. Las costillitas de tony romas
20. La Lasagna a la bolognesa de san seferino
21. El Fetuchini a la huancaina en san seferino
22. El Risotto a la huancaina en Segundo muelle
23. El Ceviche de pescado de punto azul
24. El Gordon blue de pollo de Embarcadero 41
25. Los anticuchos de la tía Grima :)
26. El maki acevichado de Edo's
27. El maki Dragon Ball de Wasabi


Kalumis
El año 2012 me trajo muchas alegrías, metas, sorpresas y mucho amor, pero también trajo consigo un par de "enfermedades" por así decirlo, es que con tanto viaje y desorden alimenticio, no era para menos. Así que esta semana fui a mi quinta y última consulta del mes. Acá un recopilatorio de mis nimiedades: 

Rosácea: Mi papi adorado me heredó la Rosácea, una enfermedad a la piel que te dilata los vasos capilares en la cara, gracias a Dios mi caso no es tan grave porque he visto peores. Obvio que si no me trataba podía agravarse cada vez más, yo no le daba importancia y solo evitaba todo lo que me hacía mal (sol, chocolate, mariscos, café, fresa, etc.) pero llegó un momento en el cual todos me preguntaba que porque andaba roja, así que decidí ir a la mejor, a la Clínica de la Piel y me recetaron dos cremas y un tratamiento con antibióticos, a la semana comencé a ver la diferencia! ¡Gracias Dios! ya estaba entrando en depresión. Claro está que me sacaron el ojo de la cara y pagué todo en 4 cuotas con la tarjeta de crédito, pero valió la pena. ¡Y va 1 menos! 

Sensibilidad dental: Traté de no darle importancia hasta que no aguantaba más con el dolor, la ortodoncia en un diente con endodoncia (parece un juego de palabras) es un problema!, te pone el diente sensible y sientes como si te estuvieran pasando corriente. Me ponía de mal humor, no sabía que era hasta que me sacaron placas y la Dra. me recetó Sensodine y 2 pastillas más (ya van 3, con la de la piel) para desinflamar la pulpa dental. Mejoró bastante gracias a esa cremita maravillosa, ahora me duele poquísimo que casi ni lo siento. ¡Gracias! ¡Y van 2 menos! 

Oído: Se me tapan los oídos y es un fastidio, además que varias personas me han dicho que hablo fuerte, así que me fui a hacer un examen y resulta que tengo el tímpano inflamado o algo así porque hay sonidos bajitos que no logro escuchar ¿What? bueno todo eso está muy raro, probablemente sea una pequeña alergia, problemas con el tímpano me parece muy raro, sorda no estoy. Pero bueno el Dr. me recetó un antihistamínico y un desinflamatorio (2 más y van 5 pastillas!). 

Hígado: En enero del año pasado me dio algo viral en el hígado que todos mis exámenes hepáticos salían en rojo, luego fueron normalizándose por si solos sin ningún medicamento, salvo dietas. Ahora mi hígado está bien, pero resulta que mis indigestiones, náuseas y demás son por problemas digestivos y no del hígado Entonces, dos pastillas más para mí (¡ya van 7 pastillas!!!) y una cita con el Endocrinólogo para ver si ya bajaron mis triglicéridos que estaban en 470 hace 2 meses y que fue por eso que me desmayé. 

Conclusión: Fui premiada con 7 diferentes píldoras que tengo que tomar a diferentes horarios, así que estoy llena de alarmas en el celular y 3 bolsitas con pastillas de todos los colores. Pero a pesar de todos mis achaques, que al parecer se debe a que tengo bajas las defensas, o a que no tomé leche materna cuando era bebé, o a que mi mamá me tenía una burbuja y era adicta a la limpieza o simplemente a que heredé la hipocondría de mis padres, el punto es que recibo todo esto con buena cara porque realmente no es nada, eso lo descubrí en mi última consulta cuando fui con todo mi historial impreso donde el Gastroenterólogo. 

Le conté sobre mis traumas, dudas y problemas, y fue cuando me interrumpió y contestó una llamada, ya decía yo mentalmente "que irrespetuoso", pero luego aunque no quise oír, lo oí. Hablaba de una paciente de 26 años, decía muchos términos médicos que no entendí pero fue algo así como "tiene metástasis, no puedo hacer una colonoscopia porque está obstruida, está toxica, el hígado está hecho leña, no sé cómo decirle esto a su familia, por favor venga para una cirugía de urgencia" y fue cuando el corazón se me hizo un nudo ¿26 años? Toda una vida por delante, una niña aún, su familia no lo sabe, no se imagina, si yo sufro con solo imaginarlo, ¿qué sentirá su familia? Yo sentía que me hacía bolita dentro de la silla y ya no quería seguir contándole al Dr. sobre mis tontos síntomas y estupideces, porque comparado a lo que acababa de escuchar lo mío no era nada, nada, eso fue lo que me dijo el Dr. que mi hígado estaba bien que solo tenía problemas de digestión y a mí ya no me interesaba yo, solo pensaba en esa jovencita y en su dolor, quería ir y abrazarla y decirle que lo sentía mucho, quería darle un poco de tranquilidad a su familia pero eso no era posible. 

Simplemente hay cosas que no tienen explicación, lo que aprendí después de todas mis citas, pastillas y esta última reflexión que me envió Dios como mensaje, fue que tengo que amar mi cuerpo, cuidarlo, porque es nuestro templo, quererlo significa no toxificarlo con alcohol, cigarros o drogas, hacer ejercicio para mantenerlo fuerte y saludable, alimentarnos sano y no pecar de gula, comer lo que tu cuerpo necesita y no más. Yo ya me decidí a cambiar mi estilo de vida, al principio cuesta pero en honor a la vida y salud que Dios me brinda, ¡hoy decido cuidar y amar a mi cuerpo, he dicho!


Kalumis

1.       Amo tu sonrisa fácil
2.       Amo tu cabello ensortijado
3.       Amo tus grandes ojos sinceros y tiernos
4.       Amo tus dulces besos
5.       Amo que peines mi cabello
6.       Amo que me mires con tanto amor
7.       Amo que te siga gustando como el primer día
8.       Amo que me trates con caballerosidad
9.       Amo que nuestro respeto siga intacto
10.   Amo que tengas celos porque sé que es porque me amas
11.   Amo que me prepares el desayuno
12.   Amo tus abrazos cálidos
13.   Amo que siempre me hagas sonreir
14.   Amo que me aguantes en mis días gruñones
15.   Amo que me busques al salir de clases
16.   Amo tu paciencia única
17.   Amo que no eres tan gruñoncito como yo
18.   Amo que te rías de mis chistes
19.   Amo que creas que mis engreimientos son tiernos
20.   Amo cuando no me callas al cantar!
21.   Amo tu ojo abierto al dormir
22.   Amo tus labios delineados
23.   Amo tus pasitos de baile tan peculiares
24.   Amo cuando mueves el poronpopo
25.   Amo cuando me abrazas sorpresivamente
26.   Amo que me acaricies
27.   Amo acariciarte mientras duermes
28.   Amo que me cuentes las cosas con detalles como a mi me gusta
29.   Amo que me mandes mensajitos al Communicator
30.   Amo que confíes en mi
31.   Amo que me cocines
32.   Amo que veles mis sueños cuando enfermo
33.   Amo que aguantes todos mis achaques
34.   Amo cuando me dices que no me vaya!
35.   Amo la forma en la que me despiertas
36.   Amo planificar nuestra vida juntos
37.   Amo que me preguntes que quiero hacer
38.   Amo que siempres tomes mi opinión en cuenta
39.   Amo tus rulos (sí, otra vez)
40.   Amo que me digas "amor"
41.   Amo tus locuras
42.   Amo que compremos cosas juntos
43.   Amo que nos gusten las mismas cosas
44.   Amo que seas tan detallista!
45.   Amo cuando me muerdes despacito
46.   Amo que comamos juntitos
47.   Amo pensar todo el día en ti
48.   Amo tenerte cerquita siempre
49.   Amo cuando nos ejercitamos juntos
50.   Amo bailar contigo y reirnos uno del otro
51.   Amo dormir contigo
52.   Amo morderte
53.   Amo conocerte cada días más y amarte más
54.   Amo que digas que soy tu "novia"
55.   Amo que adores a los animales como yo
56.   Amo tu ternura infinita
57.   Amo que Lady te adore
58.   Amo que mi familia te quiera
59.   Amo que tu familia me trate como una hija
60.   Amo que me acompañes a comprar ropa
61.   Amo que me compres ropita!
62.   Amo que me quieras tal como soy
63.   Amo que hables de mi
64.   Amo que me cuides y te preocupes tanto por mi
65.   Amo que me invites a comer a lugar estratégicos
66.   Amo que hayas mejorado aún más por mi!
67.   Amo tus historias de chiquito
68.   Amo besarte el cuello y que digas "nonono"
69.   Amo escuchar canciones y pensar en ti
70.   Amo cuando llegas y me abrazas
71.   Amo nuestra historia tan bella
72.   Amo ver el sunset a tu lado
73.   Amo que seas mi alegría y mi fuerza
74.   Amo ayudarte en todo lo que pueda
75.   Amo cuidarte los dientesitos
76.   Amo engreirte
77.   Amo sorprendete
78.   Amo que seas mi héroe
79.   Amo lo feliz que me haces
80.   Amo como te quedan las camisas
81.   Amo mirarte cuando duermes
82.   Amo pensar en nuestro futuro
83.   Amo que crezcamos juntos
84.   Amo que te caigan bien mis amigos-hermanos
85.   Amo que me caigan bien tus amigos-hermanos
86.   Amo nuestros múltiples viajes 
87.   Amo cuando subimos al ascensor solos
88.   Amo que conozcamos nuevos lugares juntos
89.   Amo ponerme linda para ti
90.   Amo que me hagas capachún
91.   Amo contarte las historias de mis cicatrices
92.   Amo contarte las cosas con detalles y musicalización
93.   Amo que seas mi mejor amigo
94.   Amo que nos digan "siameses"
95.   Amo como transformaste mi vida
96.   Amo la suerte que tengo
97.   Amo que nos pongamos sobrenombres graciosos
98.   Amo que me digas "chiquita"
99.   Amo tu buen corazón
100. Amo que seas tan apuesto


Kalumis

Como dice el dicho "Solo somos capaces de cambiar cuando estamos al borde del precipicio" (El día que la tierra se detuvo), pues yo no necesité estar al borde del precipicio  pero sí que cambié, es que mi vida cambió bastante este año y pues yo tuve que cambiar, más que cambiar aprender.  El 2012 me dejó muchas enseñanzas, les dejo mi TOP 10:
  1. Seguir a mis instintos: si se me pasa por la cabeza que debo hacer o evitar algo, hacerlo al instante y sin titubear porque es entonces que algo malo ocurre.
  2. Mirar por donde camino: Sí, sucede que yo camino mirando a las musarañas y mis rodillas y codos son los que pagan las consecuencias. Un agradecimiento especial al novio por salvarme varias veces. 
  3. Cocinar o al menos intentarlo: Siempre tuve curiosidad pero mi linda madre jamás me permitió pisar la cocina, aunque sé un poco de teoría, el 2012 pude poner en práctica algunos platillos sencillos pero eficaces  ¿lo que hace el hambre no?. 
  4. Ordenar mi cuarto: Llegar a casa después de un día de trabajo y ver tu cama sin tender es algo que aprendí a odiar este año, ver mi cuarto desordenado es algo que también me pone los pelos de punta, así que la única solución ante mi problema es ordenarlo y limpiarlo yo misma. Limpiar y ordenar puede quemar más calorías que ir al Gym y además me pone en paz conmigo misma ¡Yey!. 
  5. No gastar luz ni papel de más: Ahora resulta que soy ecologista, ¿cómo he cambiado no?, es que dejar la tele prendida es algo que no me preocupaba antes porque sabía que alguien la iba a apagar, pero ahora soy yo la que tiene que preocuparse y renegar cuando la tele se queda prendida toda la noche, ¡hay que cuidar la energía Señores!. Y ahora que soy yo la que carga el paquete de papel higiénico al por mayor, pues también aprendí a cuidarlos, y también a cuidar los arbolillos claro está. 
  6. Lavar mi ropa: Ese sí que es un gran problema, al principio ponía 2 prendas en la lavadora y las otras 2 las lavaba a mano feliz de la vida, cantando a todo pulmón mientras escuchaba The Beatles en mi iPhone. Pues las cosas cambiaron, no puedo usar la lavadora para 2 prendas, tengo que lavarlas a mano y ya no me gusta lavar. Así que hasta ahora la única solución que puedo encontrar es juntar mucha ropa y mandarla lavar. ¡Sigue sin gustarme!.
  7. Manejar: Ok, no tengo brevete y ya me paró un policía cuando estaba en plena capacitación con el novio, pero poco a poco voy perdiendo el miedo que es lo más importante. Meta para el 2013, sacar brevete y aprender todos los trucos para sobrevivir con carro en Lima.
  8. Comer sano: Esto es algo que aprendí por obligación, después de la supuesta hepatitis en Febrero, de mi desmayo porque mis triglicéridos estaban volando, y ahora que mi pobre hígado termina pataleando cada vez que me excedo, pues no tengo más remedio que aprender a comer light, para mi no es muy difícil pero el novio sufre, porque él si que se puede dar banquetes y tiene que abstenerse por mi, ¡pobre!.
  9. Dar y compartir: Siendo hija única no se me da fácil eso de compartir y dar sin esperar nada a cambio, pero este año aprendí y maduré en ese aspecto, no hay nada mejor que dar un poco de lo que tienes, no solo lo material, también un cumplido, un abrazo, una sonrisa, un palabra de aliento. La vida es un bumeran, todo lo que das, regresa. El 2012 traté de dar un poquito de lo que Dios me ha regalado, hasta a veces me sentía culpable de ser tan feliz y que hayan tantas personas sufriendo, pero esa es otra historia. 
  10. Amar a la familia: El 2012 aprendí que la familia es lo más lindo que tenemos, esas personitas que te aman tal cual eres y en las que puedes confiar siempre, no tienen precio, son invaluables y hay que cuidarlas y amarlas todo el tiempo que podamos.


Kalumis
Compramos los pasajes cuatro meses antes con los kilómetros de nuestras tarjetas de crédito, reducir gastos y pasarla bien tienen que ir de la mano ahora que tenemos tantos planes juntos. Es nuestro sexto viaje en menos de un año y esperamos seguir viajando todo el tiempo que podamos porque amamos conocer nuevos lugares, nuevas personas, colmar nuestra mente de recuerdos hermosos y paisajes increíbles; nos encanta la aventura, la adrenalina y gracias a aquel ángel que nos cuida, todos los viajes han ido de maravilla.

Nos enviaron un mensaje dos días antes de viajar diciéndonos que nuestro vuelo de retorno se había adelantado casi doce horas, estaba a punto de entrar en pánico porque este cambio solo nos daba 24 horas en Piura lo cual era nada. Pero se me prendió el foquito y recordé a mi buena amiga Mily que trabaja en la línea aérea en la que viajaríamos, me dio una información excelente, podíamos cambiar nuestro vuelo pidiendo una "protección" completamente gratis. Entonces eso hicimos, adelantamos nuestro vuelo de salida y retrasamos el de regreso, lo cual nos daba más tiempo para disfrutar de nuestro pequeño Caribe norteño. Moraleja: "Podemos sacar provecho hasta de los problemas".

Un día antes alistamos maletas y nos acostamos temprano, prometimos no llevar tanto equipaje como si fuésemos a acampar al desierto o algo por el estilo, vamos mejorando en ese aspecto. Yo solo llevé una mochila y me sentí muy orgullosa de mi hazaña, hicimos check-in 48 horas antes así que llegamos al aeropuerto a tiempo para tomar el avión, peinados y con los zapatos puestos. El avión llegó a Piura a la hora planificada y el clima era genial, sol y viento fresco, no se podía pedir más. Tomamos un taxi a la Av. Los Cocos, donde subimos a una van directo a Máncora Beach, el chofer súper responsable, lento pero seguro, tanto que aproveché en tomar una siesta, convencida de que iba a llegar sana y salva.

El último trayecto de Máncora Pueblo a Las Pocitas donde estaba el Hotel que reservamos lo hicimos en moto y por fin estábamos en nuestra habitación justo para presenciar un maravilloso sunset, ese que tanto adoro. Un duchazo y a almorzar en el restaurant de Claro de Luna, así se llamaba nuestro hotel, lo escogimos porque vimos muchos buenos comentarios en TripAdvisor y el resultado fue excelente, lo amamos. El hotel es muy acogedor, no es muy lujoso pero tiene todo lo necesario, agua caliente siempre que lo necesites, cable, una biblioteca impecable (escogí la biografía de Steve Job), un proyector y cientos de películas para escoger; dos piscinas no tan grandes como para ahogarte si no sabes nadar, ni tan pequeña como para parecer Kiko en Acapulco; mesas con vista a la playa, hamacas para cada habitación, una carta de platos variados y deliciosos y unos dueños muy amables que nos hicieron sentir como en casa. No podíamos pedir más, ¿o sí?, ah sí, unos precios al alcance de nuestro bolsillo, nada exagerados comparándolo con otros hoteles de la playa.

El primer día disfrutamos del hotel, almorzamos, tomamos un baño, caminamos por la playa, vimos una película y comimos pizza artesanal. Al día siguiente nos levantamos temprano para aprovechar el hermoso día que nos iluminaba con un hermoso sol matutino, nos pusimos los trajes de baño y fuimos en busca de los deportes de aventura que ofrece el Hotel Grandmare, caminamos por la orilla del mar quince minutos para llegar al hotel y en el trayecto aprovechamos para tomarnos unas cuantas fotografías divertidas con aquel paisaje hermoso de cómplice y así fue que nos subimos a una moto acuática y nos encantó la experiencia, adrenalina al máximo, conmigo al volante estábamos muy adentro en el mar tratando de no voltear la moto, para así no tener que luchar con el pequeño detalle de no saber nadar. Y bueno, es que nos encanta la adrenalina, es algo que compartimos y tratamos de disfrutar juntos.

La gente en Máncora es muy amable, te hablan como si te conocieran de toda la vida, aunque a pesar de eso estuvimos conscientes de lo peligroso que se ha vuelto Piura en estos tiempos; yo rezaba un padre nuestro cada vez que nos subíamos a una moto por la noche. Nuestra última noche tuvimos una cena romántica en el Hotel DCO, teníamos una mesa reservada para nosotros en la playa con una decoración perfecta para la ocasión, estábamos muy entusiasmados por probar la famosa langosta, pero la verdad no cumplió nuestras expectativas; aunque igual pasamos una linda noche escuchando las olas del mar desde una mesa rodeada de velas que nos encargamos de apagar con nuestras travesuras.

Nada más excitante que la luna, el sonido del mar y la oscuridad de la noche, la pasamos genial y nos amamos más que nunca, nuestro último día en Máncora lo invertimos corriendo por la playa, tomando un delicioso desayuno continental, nadando en la piscina y viendo una película en la pequeña sala de cine del hotel. Alistamos maletas y nos despedimos de los amables dueños del hotel, llegamos sanos y salvos a Lima, algo cansados pero felices y satisfechos. Gracias Dios por todo lo que nos das.