Si llegaste a esa edad en la que todos tus contactos de Facebook cambian de estado a “comprometidos”, “casados” o “tuvo un bebé” es porque se te viene una avalancha de fotos de bodas, anillos y bebés con ropas graciosas. Lo primero que se tiene a la mente si eres mujer es “Ay quiero todo eso y para llevar por favor”, y es que el azúcar se te sube a la cabeza, la bombardeada de fotos de vestidos blancos, tortas hermosas, cupcakes, decoraciones de ensueño hacen que te derritas como una velita, te parece maravilloso, tu sueño hecho realidad, todo es muy color de rosa pero no tienes la menor de idea de lo bueno y lo malo de todo eso.
Tu nuevo vicio es el Pinterest y tienes como mil tableros correctamente organizados desde como decorarás tu depa, de qué color se vestirán tus damas de honor, de en qué pose le tomarás las fotos a tus hijos y mucho más, toda esta información te revienta la cabeza y lo único que haces es pensar ¿Cuánta plata necesito? ¿Contrato una wedding planner o yo puedo sola? ¿A dónde me voy de luna de miel? ¿Cómo se llamarán mis hijos? Pero hay algo que se te escapa que es lo más importante de todo, para casarte, para tener un hogar, para tener hijos, necesitas un enamorado, novio y posterior esposo que quiera exactamente lo mismo que tú, que sea tu alma gemela, que sepa que quiere pasar el resto de la vida contigo. Si no tienes eso, ni sueñes con planear todo lo demás, ¿Qué pasa si ignoras la opinión de tu pareja, porque sabes que te quiere y que hará lo que sea por verte feliz?, pues puede pasar alguna de estas cosas:
Caso 1: Paquita tiene un año con Tito, pero ya viven juntos, se llevan muy bien, son súper compatibles, pero ella luego de la convivencia se ha vuelto una “mamá pollito” como le dice él, cada día se parece más a su mamá y a las esposas de las películas, Paquita se asusta cada vez que se da cuenta de eso. Paquita quiere todo ordenado y le gusta mandar y organizar todo, ella planea todo al milímetro. Tito ama a Paquita como es, así que a veces se calla y la aguanta, pero Tito la ama un poquito menos cuando ella se vuelve tan maniática. Paquita es muy joven, pero toda la información que ve en la Web la ilusionan y la llevan a pensar que ya es tiempo de la boda, de la casa y de los hijos. Ella habla de eso siempre y Tito la escucha y asiente, sonríe y le dice “si amor, claro”, ella es feliz con eso, con el hecho de que Tito la escuche y le diga “lo que tú quieras, amor”, en el fondo Paquita sabe que a Tito no le ilusionan esas cosas, que él es más realista, es hombre al fin y al cabo. Paquita se molesta por que a él no le ilusionen todas esas cosas que a ella sí, pero en el fondo sabe que él la ama y si ella sigue así como va, va a perder a Tito. Paquita toma una decisión: Irse a vivir con sus papás, seguir con Tito como enamorados, dejar que el tiempo pase y si él le pide que sean novios, recién pensar en casarse y comprarse una casa y todo lo que viene. Sabe que si apresura las cosas luego se arrepentirá de haber arruinado todo. Diagnóstico: Paquita sufre del síndrome “¡quiero todo para ahora!”.
Caso 2: María sabe lo quiere en la vida, ya tiene 5 años con José y ya han hablado de matrimonio, a ella eso le bastó y sobró para organizar lo de la compra de la casa y la boda, averiguó todo y le dijo a José que solo firme, que ella ya tenía todo listo. Ya compraron la casa, pero todavía no viven juntos, ella maneja los ahorros y ya está organizando la boda, ya tiene fecha y todo lo demás. Pero solo falta un pequeño detalle, todavía él no le pide la mano, pero como José no dijo NO nunca, entonces ella sigue con sus planes, claro que María sabe que José le tiene que pedir la mano tarde o temprano. José ya organizó la pedida de mano, se casan en medio año y ya tienen todo listo, José nunca dice que NO porque ama a María y nada más le importa. Diagnóstico: José tiene el síndrome de “lo que tú digas, mi amor”.
Caso 3: Ya pasaron 4 años y Pepita quiere ver el anillo en su mano desesperadamente, le manda indirectas a Juanito. Juanito sabe lo que ella quiere, pero no está seguro de si él también quiere eso. Pepita quiere su anillo, total la boda vendrá después eso no importa, pero necesita saber que son “novios” y no solo enamoraditos, es lo mínimo que ella merece después de todo lo que le ha aguantado a Juanito. Juanito le da el anillo para su 4to aniversario, hacen una pedida formal con familias incluidas, mil fotos, publicaciones en Facebook. Al mes Juanito termina con Pepita porque se hace la pichi, porque se acobardó, porque no sabe cómo salirse del compromiso y regresar a que sean solos enamorados. Pepita sufre, pero se recupera después de varios meses y se pone más linda que nunca, Juanito regresa a buscarla porque no la quiere perder pero tiene miedo a “los títulos” así que ahora nadie sabe lo que son. Diagnóstico: Juanito ahora le tiene “fobia al compromiso”.
Como tarea les dejo que vean la Película: “Sex & The City”, aquí Mr. Big deja a Carrie en el altar, con su vestido de diseñador y su limosina. Luego de que ella sufre y se recupera (viaje a México de por medio), recién se da cuenta que en parte, fue ella la culpable, soñaba con la boda de princesa, y se olvidó de lo más importante: del novio, se obsesionó con la celebración pero no le dio importancia a lo principal, a la unión entre los dos, a fortalecer el lazo de amor y no pensar en las cosas materiales, que luego es lo único que te queda y estas cosas no te llenan el alma.
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