Kalumis
El ciclo de la vida es nacer, crecer, reproducirte y morir. Pero nadie te dice que cuando creces, la vida pasa cada vez más veloz, como si tu reloj interno estuviera en cámara rápida. ¿Solo me pasa a mí?, a partir de los veinte años siento que los años pasan volando, alguien me lo dijo algún día y hoy creo que es realidad. 

El sueño de todos es vivir una vida larga y plena, una vida que valga la pena y sea memorable; al final, la vida es solo una, a menos que creas en la reencarnación. Yo siento que la sociedad te da órdenes, que todo está dicho, que tu vida debe ser como la de todos: "Estudia, saca buenas notas, participa de las actuaciones, elige una carrera que sea rentable, entra a la Universidad, pasa todos los cursos, gana una beca, mantén un buen puntaje, sacrifícate, quémate las pestañas, busca un trabajo, haz la tesis, titúlate, no duermas, esfuérzate, obtén la nota más alta en tu sustentación, busca un mejor trabajo, gana más dinero, destácate, no te duermas en tus laureles, estudia una maestría, ahorra, cómprate un carro, no use la tarjeta de crédito, no comas en la calle, haz deporte, come sano, no gastes dinero, enamórate, comprométete, cómprate un depa, paga los servicios, dale dinero a tus padres, cásate, haz una ceremonia memorable, ten dos hijos (sí dos), busca un trabajo donde paguen más, trabaja más o busca un trabajo adicional, trabaja hasta muy tarde, consigue una nana para que vea a tus hijos, visita a tus padres, gana más dinero, compra más cosas, no te enfermes, haz presupuestos, ahorra para la Universidad de tus hijos, no te enfermes, ve al médico periódicamente, jubílate, sigue trabajando, muere".

¿Te parece conocido todo esto?, parece que la clave de todo esto es el dinero, todos quieren más cosas, quieren disfrutar de las cosas que compra el dinero y luego publicarlo en Facebook para que sus "amigos" lo vean. Necesitas más dinero para lograr tus "sueños" y si no lo consigues, te frustras, te angustias, te siente infeliz. Vivimos en la época en la que esperamos la aprobación de los demás, queremos destacar, ser unos rockstars, ser admirado y envidiado. Yo, a mis 24 años no siento que he llegado lejos, aunque los demás me digan lo contrario, siento que puedo dar mucho más, y peor aún, siento que aún no encuentro mi rumbo, aún no encuentro eso que me haga tan feliz como para dedicarle el resto de mi vida aunque no gane un centavo. 

Aún no encuentro mi razón de ser en este mundo y es que el dinero no es todo ¿verdad? No quiero pensar que estudié mi carrera porque era rentable, no quiero pensar que trabajo en algo que me da dinero pero que no me hace feliz, no quiero imaginarme pasando mi vida entera haciendo algo que no me llena el alma pero sí me llena los bolsillos. ¿Y es que será válido eso de que el fin justifican los medios?, el fin es tener todas esas cosas materiales que nos hacen sentir normales, entiéndase por el depa, el carro, el trío movistar, el Smartphone y todas esas cosas que ahora son básicas para poder llevar una vida decente. El ciclo de la vida me está afectando, me niego a escribir mis días tal como la sociedad me lo impone, no quiero meterme a este círculo vicioso, sí vicioso porque cuando ya estás con la hipoteca y las deudas hasta el cuello, ya no te queda nada más que seguir adelante o meterte un balazo.

Ayer me di cuenta de todo esto, hablando con unos amigos, cuatro parejas con los mismos sueños, con la misma vida, con las mismas metas, en la misma búsqueda de cumplir sus "sueños" y es que en realidad ¿son nuestros sueños? ¿O son los sueños de la sociedad? ¿Alguien nos lavó el cerebro?, creo que todos lo hacen, comenzando por mamá, la familia, la sociedad, la publicidad, tus amigos, los bancos, todos están involucrados incluso nosotros mismos.

Hoy me revelo contra todo esto, no tengo que darle explicaciones a la sociedad, de si me caso o me quedo solterona, de si convivo y nunca me caso, de si me caso por civil y no por iglesia, de si trabajo gratis, de si me quedo en mi casa y no trabajo, de si me voy a Máncora a vivir de vender conchitas en la playa, de si me voy a otro país y trabajo de mesera aunque sea Ingeniera, de si no tengo hijos, no quiero deberle nada a nadie ni siquiera al banco, quiero despertar y no tener responsabilidades, quiero no sentirme ansiosa, quiero abrazar a mamá, echarme en su regazo y ser una niña otra vez.


Kalumis
Si llegaste a esa edad en la que todos tus contactos de Facebook cambian de estado a “comprometidos”, “casados” o “tuvo un bebé” es porque se te viene una avalancha de fotos de bodas, anillos y bebés con ropas graciosas. Lo primero que se tiene a la mente si eres mujer es “Ay quiero todo eso y para llevar por favor”, y es que el azúcar se te sube a la cabeza, la bombardeada de fotos de vestidos blancos, tortas hermosas, cupcakes, decoraciones de ensueño hacen que te derritas como una velita, te parece maravilloso, tu sueño hecho realidad, todo es muy color de rosa pero no tienes la menor de idea de lo bueno y lo malo de todo eso. 

Tu nuevo vicio es el Pinterest y tienes como mil tableros correctamente organizados desde como decorarás tu depa, de qué color se vestirán tus damas de honor, de en qué pose le tomarás las fotos a tus hijos y mucho más, toda esta información te revienta la cabeza y lo único que haces es pensar ¿Cuánta plata necesito? ¿Contrato una wedding planner o yo puedo sola? ¿A dónde me voy de luna de miel? ¿Cómo se llamarán mis hijos? Pero hay algo que se te escapa que es lo más importante de todo, para casarte, para tener un hogar, para tener hijos, necesitas un enamorado, novio y posterior esposo que quiera exactamente lo mismo que tú, que sea tu alma gemela, que sepa que quiere pasar el resto de la vida contigo. Si no tienes eso, ni sueñes con planear todo lo demás, ¿Qué pasa si ignoras la opinión de tu pareja, porque sabes que te quiere y que hará lo que sea por verte feliz?, pues puede pasar alguna de estas cosas: 

Caso 1: Paquita tiene un año con Tito, pero ya viven juntos, se llevan muy bien, son súper compatibles, pero ella luego de la convivencia se ha vuelto una “mamá pollito” como le dice él, cada día se parece más a su mamá y a las esposas de las películas, Paquita se asusta cada vez que se da cuenta de eso. Paquita quiere todo ordenado y le gusta mandar y organizar todo, ella planea todo al milímetro. Tito ama a Paquita como es, así que a veces se calla y la aguanta, pero Tito la ama un poquito menos cuando ella se vuelve tan maniática. Paquita es muy joven, pero toda la información que ve en la Web la ilusionan y la llevan a pensar que ya es tiempo de la boda, de la casa y de los hijos. Ella habla de eso siempre y Tito la escucha y asiente, sonríe y le dice “si amor, claro”, ella es feliz con eso, con el hecho de que Tito la escuche y le diga “lo que tú quieras, amor”, en el fondo Paquita sabe que a Tito no le ilusionan esas cosas, que él es más realista, es hombre al fin y al cabo. Paquita se molesta por que a él no le ilusionen todas esas cosas que a ella sí, pero en el fondo sabe que él la ama y si ella sigue así como va, va a perder a Tito. Paquita toma una decisión: Irse a vivir con sus papás, seguir con Tito como enamorados, dejar que el tiempo pase y si él le pide que sean novios, recién pensar en casarse y comprarse una casa y todo lo que viene. Sabe que si apresura las cosas luego se arrepentirá de haber arruinado todo. Diagnóstico: Paquita sufre del síndrome “¡quiero todo para ahora!”. 

Caso 2: María sabe lo quiere en la vida, ya tiene 5 años con José y ya han hablado de matrimonio, a ella eso le bastó y sobró para organizar lo de la compra de la casa y la boda, averiguó todo y le dijo a José que solo firme, que ella ya tenía todo listo. Ya compraron la casa, pero todavía no viven juntos, ella maneja los ahorros y ya está organizando la boda, ya tiene fecha y todo lo demás. Pero solo falta un pequeño detalle, todavía él no le pide la mano, pero como José no dijo NO nunca, entonces ella sigue con sus planes, claro que María sabe que José le tiene que pedir la mano tarde o temprano. José ya organizó la pedida de mano, se casan en medio año y ya tienen todo listo, José nunca dice que NO porque ama a María y nada más le importa. Diagnóstico: José tiene el síndrome de “lo que tú digas, mi amor”. 

Caso 3: Ya pasaron 4 años y Pepita quiere ver el anillo en su mano desesperadamente, le manda indirectas a Juanito. Juanito sabe lo que ella quiere, pero no está seguro de si él también quiere eso. Pepita quiere su anillo, total la boda vendrá después eso no importa, pero necesita saber que son “novios” y no solo enamoraditos, es lo mínimo que ella merece después de todo lo que le ha aguantado a Juanito. Juanito le da el anillo para su 4to aniversario, hacen una pedida formal con familias incluidas, mil fotos, publicaciones en Facebook. Al mes Juanito termina con Pepita porque se hace la pichi, porque se acobardó, porque no sabe cómo salirse del compromiso y regresar a que sean solos enamorados. Pepita sufre, pero se recupera después de varios meses y se pone más linda que nunca, Juanito regresa a buscarla porque no la quiere perder pero tiene miedo a “los títulos” así que ahora nadie sabe lo que son. Diagnóstico: Juanito ahora le tiene “fobia al compromiso”. 

Como tarea les dejo que vean la Película: “Sex & The City”, aquí Mr. Big deja a Carrie en el altar, con su vestido de diseñador y su limosina. Luego de que ella sufre y se recupera (viaje a México de por medio), recién se da cuenta que en parte, fue ella la culpable, soñaba con la boda de princesa, y se olvidó de lo más importante: del novio, se obsesionó con la celebración pero no le dio importancia a lo principal, a la unión entre los dos, a fortalecer el lazo de amor y no pensar en las cosas materiales, que luego es lo único que te queda y estas cosas no te llenan el alma.


Kalumis
Desperté el día Sábado temprano y con ganas de que el día sea super productivo, tenía mil cosas que hacer y muy poco tiempo para lograrlo así que agarré el iPad y comencé a elaborar mi plan maestro:

9:00 a.m.   Tomar desayuno, mandar un correo sobre la tesis y alistar mi maletín del gimnasio
10:30 a.m. Recoger mi blusa nueva de la casa de mi amiga
11:30 a.m. Clases de spinning en el gimnasio (siento culpa por no haber ido, mi plataaaaa!!!)
12:30 p.m. Máquina en el gimnasio
2:00 p.m.   Me ducho en el gimnasio
3:00 p.m.   Almuerzo en el gimnasio
3:30 p.m.   Clases de Ingles en el Británico
7:00 p.m.   Cita con el dentista
8:00 p.m.   Hacerme la manicure y pedicure

Ilusa yo, pensé que llegaría a cumplir todo mi plan al pie de la letra, me pegaría una estrellita en la frente y caminaría muy orgullosa diciendo: "las mujeres somos lo máximo, lo tenemos todo fríamente calculado". Sí como no, a las 10:30 a.m. tenía que recoger mi blusa de la casa de mi amiga, pero ella me escribió para decirme que había ido al doctor de urgencia, primer plan cancelado. A las 11: 30 p.m. ya en mi clase de spinning, me comenzaron unos cólicos terribles, ¡bendita hora a la que se le ocurre al amigo Andrés visitarme!. Cambio de planes, me bañé, me cambié y almorzé mucho antes de lo planeado. Como me negué a perder toda mi mañana, novio y yo fuimos al Jockey Plaza en busca de mi outfit de sustentación de tesis, pero nada me gustó y nada me quedó, ¿serían los cólicos?. La cereza del pastel, fue que mi dentista me llamó y me canceló la cita de la noche. No podía con los cólicos, así que decidí que después de ser choteada tantas veces, yo iba a chotear mis clases de ingles, ya que necesitaba cariño, engreimiento y algo calientito (cosa de chicas). Así que nos fuimos a Montalvo en busca de engreimientos y masajitos. Ahí pasamos el resto de la tarde y noche.

Conclusión, no puedo controlarlo todo, ni siquiera mi propio cuerpo ¡caray!. Las cosas no siempre salen como uno quiere, así que es mejor ser espontáneo. A mi me encanta tenerlo todo planeado y calculado al milímetro, me encanta ser perfeccionista en todo lo que hago, creo que las mujeres por naturaleza somos así. 
Pero ya entendí el mensaje, deja que las cosas fluyan y todo irá mejor. Finalmente mi día no fue del todo mal, novio y yo salimos relajados, engreídos y con cambio de look.

Kalumis
Desde que eras un pequeño chinchón de suelo, desde que tenías cinco años o si eras más precoz aún desde los tres años, cuando empezaste el nido, ya andabas soñando con el príncipe azul, con aquel niño al que le jalabas el cabello y luego te echabas a correr; con ese niño que te compartía su leche chocolatada en cajita. Veías tus películas de Disney en VHS unas 80 veces y hasta te sabías las canciones de memoria, soñabas con esperar a tu príncipe azul en una mazmorra y que vendría en su caballo blanco a rescatarte. Para navidad le hacía tu pedido a Papanoel: “Una Barbie novia con su vestido blaaanco y su Ken por favor, porque sino con quien se casa, ni modo que sea una solterona”. Y para Enero ya estabas organizando la boda, poniendo a tus peluches, tu pelona y tus ositos cariñositos como invitados. 

A los doce años, sigues pensando en maripositas y si el chico de tus sueños te lanza una mirada, casi casi caes desmayada y convocas a una reunión de urgencia a tus amiguitas del salón para contarles paso a paso como se desarrolló tan magno evento. A esa edad tiene un amor platónico, sí es platónico porque él nunca se podría enterar de lo que sientes por él porque eso significaría cambiarte de apellido, de teléfono y hasta de casa. Regresas de tus vacaciones de verano y juegas verdad o mentira con tus amigas, para darte cuenta que algunas ya fueron besadas (al menos eso dicen), así que tomas la decisión de que ya es tiempo de que alguien te presente a tu príncipe azul, a tu hada madrina y que te traigan la carroza. ¿Y cómo es tu chico perfecto?, a esa edad tu chico perfecto, es el que te manda cartas, te regala peluches, te envía mensajes con tus amigas, escribe en un árbol tus iniciales y las de él, te cita en un lugar para conversar contigo de cuál es tu hobby favorito, te dice que le gustas, no habla con ninguna chica, excepto tu mejor amiga y para hablarle de ti obviamente.

A los diecisiete años, tu chico perfecto es aquel que sabe bailar, te recoge de la universidad, publica en su estado de Facebook que está en una relación, te escribe mensajitos lindos en tu muro, te manda flores, te lleva al cine, te recoge para ir a una fiesta y te devuelve a la hora, es aquel al que tus papás aceptan, está estudiando en la universidad, es guapo, tiene buen cuerpo, se viste a la moda, le gustan las fotos, le gustan las cosas arriesgadas, practica algún deporte: skate, bicicleta, fútbol, o demás y con eso te basta para que sea el chico de tus sueños. 

Entre los veinte y treinta años, tu príncipe azul cambia radicalmente después de que los hombres te rompieron el corazón, te decepcionaron, uno fue peor que el otro y simplemente llegaste a la conclusión de que no existe el hombre perfecto, que los cuentos de hadas deberían llamarse cuentos chinos, que las películas de Walt Disney son la peor estafa del siglo y las princesitas deber ser unas fumeques y que por eso andan sonriendo y soñando con príncipes. 

Pero sin pensarlos, después de besar muchos sapos, lagartijas e iguanas; llega tu príncipe en su carro negro del año (versión actualizada del caballo blanco), y tú decides arriesgarte nuevamente pero esta vez no te equivocaste, tu hombre perfecto llegó, y digo TU hombre perfecto, porque no es perfecto ante los ojos de todos, es perfecto para TI. No, no es el amor que te ciega y te hace pensar que Christian Grey le queda chiquitito, es que en verdad es tu alma gemela, la mugre de tu uña, la llave de tu cerradura, con sus defectos y virtudes es perfecto para ti.

Todas soñamos con un hombre que sabe lo que quiere, ósea que esté seguro de que te quiere a ti, un hombre que no ponga en peligro su relación hablando con culisueltas en el Facebook y que dé pie a malas interpretaciones. Un hombre que recuerde cada fecha especial y te sorprenda siempre con cosas lindas y cursis, aunque tú le digas que no gaste, que no es necesario. Un hombre que entienda tus sueños y te aliente, que se alegre por tus logros y no que se sienta menos hombre por eso. Un hombre que te trate como una princesa, te abra la puerta del carro, te recoja cuando sales tarde de estudiar, que se preocupe por tu seguridad. Un hombre que comprenda que también quieres pasar un tiempo a solas con tus amigos. Un hombre que no te de motivos para que desconfíes de él, a tal punto que no te moleste que salga a conversar con su mejor amiga. Un hombre que te prepare el desayuno, y que cuando te vea cocinando, quiera ayudarte y así la comida salga más deliciosa aún. Un hombre que te escuche siempre, a pesar de que digas boludez y media. Un hombre que siempre te arranque una sonrisa con sus bromas y que siempre esté de buen humor. Un hombre que sea desordenado como tú, pero que entienda cuando reniegas por el desorden. Un hombre que es tan adorable que hasta cuando está molesto, se ve lindo. Un hombre que sea tu mejor amigo, un excelente amante y un ejemplo de padre. Un hombre que esté dispuesto a mejorar sus hábitos por convicción y no porque es un pisado. Un hombre con carácter, con el que te sientas segura, protegida y que pelee por sus ideas aunque peque de terco. Un hombre dulce y sexy a la vez. Un hombre que te regale zapatos, porque tú los amas. Un hombre que te acompañe de compras y te dé su opinión. Un hombre que deje que lo aconsejes a la hora de vestirse. Un hombre que te ame y te respete sobre todo. Cada una tiene su hombre perfecto, así que si lo encuentras, chápalo y no lo sueltes.


Kalumis
Quedé enamorada del malecón, del río de la plata, de puerto Madero tan sofisticado y acogedor a la vez, quedé prendada de su arquitectura, de sus teatros, sus plazuelas, sus monumentos, amé cada calle empedrada, angosta y misteriosa, conocí Caminito y no lo quise dejar ir, tanto color, tanta alegría en un solo lugar.

Pintas en las paredes que solo expresaban arte, el hecho que respeten, consuman y creen arte día a día, que nadie se atreva a dañar las expresiones artísticas. La educación de la gente hasta para enviar un piropo en las calles. Su sol que ilumina, alegra la vida, pero no te escuece la piel.

Caí rendida ante el río Tigre y sus casas flotantes, antes las calles grandes, verdes e impecables. Estuve encantada que mi bolsa de viaje austera me alcance de sobra para seguir mi travesía. Extraño mi decisión de joven, mi espíritu de aventurera, mi despreocupación por lo que vendrá después, mis grandes sueños y fantasías, mis ganas de conocer el mundo y no parar nunca.

Me sorprendí con las casonas maravillosas, por ver chicos practicando kayak en el río, por ver a la gente hacer deporte, por las maravillosas librerías de la ciudad, por las tiendas de antigüedades, por los vinilos, por las colecciones de Los Beatles.

Amé la cordilla tan majestuosa, los campos verdes haciendo contraste con la nieve, el cielo azul de Mendoza, adoré pasar por tierra la frontera y disfrutar aquel paisaje majestuoso y que me dejó completamente enamorada, las pampas argentinas, el ganado saludable, las granjas, la lluvia de verdad. Recuerdo el día que no pude dormir de lo emocionada que estaba por el sonido de la lluvia y los truenos, quise pasar la noche fuera viendo los relámpagos y disfrutando de la lluvia de verano aunque pescara una pulmonía.

Adoré conocer gente maravillosa que me albergó y trató como familia. Extraño los panes dulces, tan consistentes, su puchero delicioso, sus empanadas, sus pastas. Los buses, tan calmados tan diferentes, hasta la escases de monedas y las colas en los bancos para conseguirlas.

Sus lluvias sorpresivas y mi impermeable salvador, las gangas que encontrabas donde menos lo pensabas, la ropa que me gustaba tanto que me la llevaba puesta. Gualeyguachu y su carnaval, el muelle del pescador donde las familias pasaban la tarde, un pueblo tan acogedor y pacífico, como para pasar tus últimos días, aquel carnaval al cual no soñé con asistir, me deleité, disfruté y me perdí en sus calles. La parrilla espectacular que preparó mi hermano, bautizado como el asador.

La visita a la UBA, donde soñé con estudiar, San Telmo y su mercado de pulgas, donde encontré las hermosas monedas de mi país, los amables transeúntes que se ofrecían a tomarnos fotografías, los floristas que pasaban en bicicleta y alegraban la ciudad.

El metro subterráneo tan pacífico y sin empujones, adoraba aquel enchapado en madera y con las luces tenues color amarillo, me enamoré del Rosedal en Palermo, el Planetario y sus parques hermosos, amplios, donde jugaba con encontrarle formas a las nubes.

Recuerdo el concierto de Coldplay, los gritos, la gente, las mariposas y el pasar la noche esperando un bus. Extraño esta ciudad en la que un día soñé con vivir y que ahora parece tan lejana. Extraño a cada una de las personas que conocía allá, prometo volver.





Kalumis
Mi última gran pasión es la comida, es que en Lima Perú se puede comer tan rico y a muy buen precio, que todos los días parecen propicios para probar algún nuevo aperitivo. Este Lunes comienzo la dieta que me dio mi nutricionista así que tendré que hacer un gran sacrificio para no caer en la tentación o por lo menos caer pero solo en ocasiones especiales. Mi top 27 en este momento sin orden especifico es el siguiente :) ya lo iré actualizando:

1. La hamburguesa a lo pobre en Papacho's
2. El Helado de café de Artika
3. El Frutao de Madam Tusan
4. El Wantán frito de gallina de Madam Tusan
5. El chaufa de chancho del Chifa Chung Yion o también conocido como Chifa unión de Barranco
6. El Kam Lu del Chifa Unión
7. El tres leches de Maga
8. El tres leches del mercado El Edén de San Luis (1er piso)
9. El Frappuchino de Manjar Blanco de Starbuck
10. El Yogurt frutado de La Gran Fruta
11. La Lasagna a la bolognesa de La Piccolina
12.Helado de fresa con cheese cake bites en Pinkberry
13. El helado de maracuya de Sarcletti
14. Las quesadillas de Chili's
15. Los pancakes del patio de comida del wong de Benavides
16. El Pan con chicharrón de Paulina
17. El Arroz con leche de Maga
18. Los Búfalo wing de friday's
19. Las costillitas de tony romas
20. La Lasagna a la bolognesa de san seferino
21. El Fetuchini a la huancaina en san seferino
22. El Risotto a la huancaina en Segundo muelle
23. El Ceviche de pescado de punto azul
24. El Gordon blue de pollo de Embarcadero 41
25. Los anticuchos de la tía Grima :)
26. El maki acevichado de Edo's
27. El maki Dragon Ball de Wasabi


Kalumis
El año 2012 me trajo muchas alegrías, metas, sorpresas y mucho amor, pero también trajo consigo un par de "enfermedades" por así decirlo, es que con tanto viaje y desorden alimenticio, no era para menos. Así que esta semana fui a mi quinta y última consulta del mes. Acá un recopilatorio de mis nimiedades: 

Rosácea: Mi papi adorado me heredó la Rosácea, una enfermedad a la piel que te dilata los vasos capilares en la cara, gracias a Dios mi caso no es tan grave porque he visto peores. Obvio que si no me trataba podía agravarse cada vez más, yo no le daba importancia y solo evitaba todo lo que me hacía mal (sol, chocolate, mariscos, café, fresa, etc.) pero llegó un momento en el cual todos me preguntaba que porque andaba roja, así que decidí ir a la mejor, a la Clínica de la Piel y me recetaron dos cremas y un tratamiento con antibióticos, a la semana comencé a ver la diferencia! ¡Gracias Dios! ya estaba entrando en depresión. Claro está que me sacaron el ojo de la cara y pagué todo en 4 cuotas con la tarjeta de crédito, pero valió la pena. ¡Y va 1 menos! 

Sensibilidad dental: Traté de no darle importancia hasta que no aguantaba más con el dolor, la ortodoncia en un diente con endodoncia (parece un juego de palabras) es un problema!, te pone el diente sensible y sientes como si te estuvieran pasando corriente. Me ponía de mal humor, no sabía que era hasta que me sacaron placas y la Dra. me recetó Sensodine y 2 pastillas más (ya van 3, con la de la piel) para desinflamar la pulpa dental. Mejoró bastante gracias a esa cremita maravillosa, ahora me duele poquísimo que casi ni lo siento. ¡Gracias! ¡Y van 2 menos! 

Oído: Se me tapan los oídos y es un fastidio, además que varias personas me han dicho que hablo fuerte, así que me fui a hacer un examen y resulta que tengo el tímpano inflamado o algo así porque hay sonidos bajitos que no logro escuchar ¿What? bueno todo eso está muy raro, probablemente sea una pequeña alergia, problemas con el tímpano me parece muy raro, sorda no estoy. Pero bueno el Dr. me recetó un antihistamínico y un desinflamatorio (2 más y van 5 pastillas!). 

Hígado: En enero del año pasado me dio algo viral en el hígado que todos mis exámenes hepáticos salían en rojo, luego fueron normalizándose por si solos sin ningún medicamento, salvo dietas. Ahora mi hígado está bien, pero resulta que mis indigestiones, náuseas y demás son por problemas digestivos y no del hígado Entonces, dos pastillas más para mí (¡ya van 7 pastillas!!!) y una cita con el Endocrinólogo para ver si ya bajaron mis triglicéridos que estaban en 470 hace 2 meses y que fue por eso que me desmayé. 

Conclusión: Fui premiada con 7 diferentes píldoras que tengo que tomar a diferentes horarios, así que estoy llena de alarmas en el celular y 3 bolsitas con pastillas de todos los colores. Pero a pesar de todos mis achaques, que al parecer se debe a que tengo bajas las defensas, o a que no tomé leche materna cuando era bebé, o a que mi mamá me tenía una burbuja y era adicta a la limpieza o simplemente a que heredé la hipocondría de mis padres, el punto es que recibo todo esto con buena cara porque realmente no es nada, eso lo descubrí en mi última consulta cuando fui con todo mi historial impreso donde el Gastroenterólogo. 

Le conté sobre mis traumas, dudas y problemas, y fue cuando me interrumpió y contestó una llamada, ya decía yo mentalmente "que irrespetuoso", pero luego aunque no quise oír, lo oí. Hablaba de una paciente de 26 años, decía muchos términos médicos que no entendí pero fue algo así como "tiene metástasis, no puedo hacer una colonoscopia porque está obstruida, está toxica, el hígado está hecho leña, no sé cómo decirle esto a su familia, por favor venga para una cirugía de urgencia" y fue cuando el corazón se me hizo un nudo ¿26 años? Toda una vida por delante, una niña aún, su familia no lo sabe, no se imagina, si yo sufro con solo imaginarlo, ¿qué sentirá su familia? Yo sentía que me hacía bolita dentro de la silla y ya no quería seguir contándole al Dr. sobre mis tontos síntomas y estupideces, porque comparado a lo que acababa de escuchar lo mío no era nada, nada, eso fue lo que me dijo el Dr. que mi hígado estaba bien que solo tenía problemas de digestión y a mí ya no me interesaba yo, solo pensaba en esa jovencita y en su dolor, quería ir y abrazarla y decirle que lo sentía mucho, quería darle un poco de tranquilidad a su familia pero eso no era posible. 

Simplemente hay cosas que no tienen explicación, lo que aprendí después de todas mis citas, pastillas y esta última reflexión que me envió Dios como mensaje, fue que tengo que amar mi cuerpo, cuidarlo, porque es nuestro templo, quererlo significa no toxificarlo con alcohol, cigarros o drogas, hacer ejercicio para mantenerlo fuerte y saludable, alimentarnos sano y no pecar de gula, comer lo que tu cuerpo necesita y no más. Yo ya me decidí a cambiar mi estilo de vida, al principio cuesta pero en honor a la vida y salud que Dios me brinda, ¡hoy decido cuidar y amar a mi cuerpo, he dicho!