Kalumis

Y aunque trate de que no sea así, la vida, el amor y la amistad son demasiado complicados. Cada día surgen nuevas cosas...y luego de salir de una me meto en otra. Luego de decirle la verdad fríamente, mas fríamente de lo que me lo pude creer y escuchar lo que le pasó antes por la cabeza, las soluciones mas inverosímiles y el pedido ahogado luego de escuchar palabras tan insensible de parte mía...le pude decir una mentira pero decidí ser sincera cuando descubrió que me comportaba distinto y es que me sentía protegida bajo la excusa de la despedida. Era yo otra vez y no la chica que trataba de frenar la avalancha de sentimiento que se veía venir y no especialmente de parte mía sino la que demostraba su insistencia de compartir cada momento conmigo como tratando de robarle tiempo al tiempo, pero nada de eso era necesario. Me conozco perfectamente como para estar segura que mis sentimientos yo no los controlo por más que trate, aunque tenga al chico perfecto delante mio finalmente terminaré eligiendo al chico malo de la película. Me conozco lo suficiente como para saber lo mucho que puedo dañar a alguien aunque no me lo proponga aún si ese alguien tiene más años, experiencia y madurez que yo. 
Finalmente, dejó de existir luego de unas semanas de su partida. Y es que la amistad no era verdadera así como tampoco fueron verdaderos esos días robados a la imaginación y la obligación de que todo fuera perfecto; eso nunca existió ahora solo deseo que sea feliz y que encuentre eso que tanto anhela y que pensó que encontraría en mi, pero si ni siquiera yo misma encuentro mi rumbo como iba a poder ayudar a alguien a encontrar el suyo. Todavía sigo perdida en mi mundo de verdades, mentiras e ilusiones asfixiadas, algún día saldré a flote lo sé, llegará el día que llegue algo que me llene de tanta felicidad y esperanza que simplemente deje todo atrás, que todo lo doloroso se vuelva un recuerdo más del cual aprender y en el que ande con mi sonrisa antigua llena de satisfacción y buscando que los demás también la tengan. Esa era mi meta cuando yo era esa pequeña risueña que ahora veo como si fuera otra, andaba en un pie de la ilusión que ahora hasta parece ridículo pero aunque crecer te vuelva duro, extraño secretamente andar en la luna, lejos de toda la realidad y soñar con el mundo perfecto en el cual el daño no exista y vuelva a ser yo en todo mi esplendor.


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