Un día como hoy, le agradezco a la vida por lo que me da,
porque lo que estoy viviendo, por todo lo que me ha pasado hasta el momento.
Porque cuando doy la vuelta y pensamientos negativos rondan por mi cabeza
siempre descubro que las cosas podrían ir peor, que no tengo derecho a
quejarme, mejor aún siento que lo que vivo es simplemente maravilloso, cuando
estoy a punto de arrepentirme de algunas cosas que hice en el pasado, me doy
cuenta de que si no las hubiese hecho en su momento, ahora no estaría aquí,
donde estoy, justamente en esta etapa de mi vida y viviendo lo que estoy
viviendo.
Que si hubiese decidido estudiar otra carrera, probablemente
no estaría ganando lo suficiente como para que esto sea un medio para llevar a
cabo los planes que tengo en mente. Que si me hubiese ido a vivir a Buenos
Aires, tendría que comenzar desde cero y probablemente me hubiese tomado más
tiempo llegar hasta donde me lo propongo, no hubiera conocido a las personas
maravillosas que luego conocí; probablemente me hubiesen roto el corazón otras
cien veces y yo hubiera decepcionado a aquel chico por el que hubiese decidido
dejar todo.
Que si nunca hubiese estado con él, aún seguiría trabajando
en la constructora, ganaría lo mismo que ahora y no me hubiese atrevido a
retirarme de la empresa nunca, tal como todos los miles de trabajadores que
comienzan y terminan sus carreras trabajando para una sola empresa, dejando de
lado sus sueños porque el puesto les inspira seguridad y no buscan nada más
grande, seguiría ligada a él de alguna manera, seguiría con el mismo jefe que
se llevaría el crédito y no me dejaría destacar. Y lo más importante de todo,
no me hubiese cambiado de empresa y no hubiera conocido al amor de mi vida. No
hubiera encontrado esta clase de amor, nunca hubiese descubierto que en
realidad si existen las medias naranjas, que si puedo llevarme bien con alguien
a pesar de mi carácter, mi engreimiento y mis locuras, que el amor no es
aguantar a alguien sino amar toda su forma de ser, amar su forma de hablar, de
sonreír; amar sus bromas, creer que tienes el mejor novio del mundo, admirarlo,
aconsejarlo, mimarlo, sentir que tienes mil cosas que darle, no por deber sino
porque tu corazón te lo pide.
No hubiera descubierto este amor, un amor que te lleva a
hacer planes de a dos, a pensar que tu vida siempre hubiera estado incompleta
sino lo hubieras encontrado. Que todo es más divertido de a dos, que tienes a
alguien a quien puedes confiarle tus más oscuros secretos y que te seguirá
amando, alguien en quién piensas al despertarte y al irte a acostar. Si no
hubiese tomado todos los caminos y atajos que tomé no hubiese llegado a él, no
me arrepiento de nada de lo que hice ni de ninguna decisión que tomé porque si
la historia no hubiese sido tal cual, tal vez nunca lo hubiese conocido y no
sentiría en este momento que esa partecita que me faltaba para ser
completamente feliz por fin llegó.
Me encanta esta etapa de mi vida, donde puedo disfrutar
íntegramente de lo que hago, donde puedo tomar decisiones por mi misma, donde
puedo sentirme completamente segura de que puedo dejar el nido, que tengo la
madurez necesaria y que tengo mil sueños que cumplir. Me encanta que él quiera
exactamente lo mismo que yo, que me demuestre tanto su amor y que yo crea en él
ciegamente, me encanta saber que somos dos soñadores uniendo sus vidas, que
podemos llegar tan lejos como queramos, que yo puedo seguir mejorando a su
lado, que nos apoyamos al uno a otro. Esto es con lo que siempre soñé, así que
no me arrepiento de todas mis metidas de patas, de mis decisiones, de dejar que
la vida me guíe, no me arrepiento de haberle pedido a Dios lo que le pedí
porque es todo lo que me ha dado y más.
Jamás le hubiese pedido a la vida dinero, ni lujos, ni un
esposo millonario, ni un trabajo en el que me paguen mucho por no hacer nada,
porque sé que aunque tuviera todo eso y más, no sería feliz, la felicidad está
en esos pequeños detalles, en ver a tu amor llegar con una sonrisa, en una
abrazo, un beso, una sorpresa, en un masaje cuando llegas cansada, en un “te
amo”, en una comida casera, en la sonrisa de un bebé, en ver que tu sueños se
están cumpliendo, en el orgullo de tus padres, en aportar un granito de arena,
en darle amor a los que te aman, en la propia felicidad de esas personas, en el
cielo despejado, el los colores de las flores, en el olor a pan recién
horneado, en un sunset hermoso, en tener el privilegio de vivir cerca al mar y
disfrutar de él, en reír con tus amigos, en comer, en tomar fotografías, en el
olor de las flores, en dormir, en tener la oportunidad de aprender nuevas
cosas, en hacer cosas que ni tu sabías que eras capaz de hacer, en correr, en
nadar, en todas aquellas cosas que hacemos todos los días y que nos parecen tan
simples e insignificantes, pero que si tan solo nos pusiéramos a reflexionar,
nos daríamos cuenta que si algún día perdiéramos todas estas cosas, nos haría
demasiada falta.

Publicar un comentario