Kalumis
¿Si o no que el tiempos se pasa volando? Me quejo y me quejo, aunque a veces hay excepciones y quiero que pase más rápido, como cuando necesito dinero y quiero que sea fin de mes prontito para cobrar mi salario bien merecido, o cuando sé que se acerca la fecha del viaje y ya me imagino en bikini mostrando mi cuerpo caribeño (bien blanquiñoso) en el Caribe. Pero la mayoría del tiempo siento que el tiempo se pasa volando, como cuando tengo que entregar mi avance en el trabajo y siento que se me pasó el día entre reuniones y responder correos.  Me siento una vieja, eso es muy cierto, yo creo que mis padres tiene cierta culpa por adelantarme un año en el colegio, siempre mis amigos han sido mayores que yo y siempre me he creído más vieja de lo que soy, “agrandada” me decían. A los 15 ya estaba en primer ciclo de universidad con mi morral rosadito y mis ganchitos, con razón me decían “Hello Kitty”, pero no crean que soy mal agradecida, ¡no! ¡no!, si no fueran por mis sacrosantos padres no estaría a los 24 años titulada y con un trabajo decente. Pero siento que la vida se me pasa, que tengo mil planes y poco tiempo para cumplirlos, tengo una lista interminable de pendientes, que cuando borro algunos me siento con un saco de papas menos en la espalda, ¡pero luego tengo que agregar 5 más!... ¿soy una vieja verdad?.

Ayer salí con mi mejor amiga y su hijito, mi sobrino es un bello, nos fuimos de compras con un bebé de 2 años, que a mí se me cae la baba, pero pensar que ayer estaba con mi mejor amiga en inicial disfrazadas de gitanas y hoy la veo hechas toda una señora casada y con un bebé hermoso, ¡pues me siento una vieja! Y me pongo a pensar en que ya me toca  contribuir con la sobrepoblación mundial. Pero eso de salir a comprar con un bebé es una cosa de locos, mientras miraba el precio de una chompa, el pimpollo ya estaba a 100 metros de distancia y a mí se me salía el corazón, ser madre es toda una responsabilidad y yo no puedo cuidarme ni a mí misma aún. Si  hasta me corto con un papel, ósea con eso te digo todo, creo que me faltan un par de añitos más de entrenamiento. Mi otra mejor amiga se casa en Enero del año que viene, y ya estamos hechas unas viejas planeándolo todo, que el modelo de vestido, que el color de la decoración, pero claro al final es decisión de ella, ósea que fácil no nos hace ni caso, pero nosotras las damas, las más emocionadas.

 A mis 24 años y en contra de todas mis reglas, ya me endeudé con el banco y me siento más vieja aún, porque yo me hago bolas con todo, y pienso y repienso, y considerando todo esto, ya se imaginarán que coticé mi crédito con los principales bancos del país, busqué en Comparabien.com, comparé tasas y eso del prestamo es una competencia entre bancos, ¿a ver quién me da menos tasa? Y me bajaban la tasa cada vez más, yo la más feliz, pero luego me complicaban más la decisión. Hasta que me decidí por el banco que me daba la cuota en soles, porque con eso que el dólar sube y baja, yo iba a soñar todos los días de mi vida con el bendito dólar. Así que ahora ya sé cuánto voy a pagar todos los meses por 5 años, ni un centavo más, ni un centavo menos y todos felices. Ah y me imagino que ya sacaron su línea con respecto al bien, ese es otro cantar, comparar marcas, modelos, precios y COLOR (esa es oootra historia), me tomó un tiempo también, pero hoy estoy contenta con mi decisión, que es lo importante.
Como se habrán dado cuenta, mi reloj interno lleva adelantado un par de añitos, pero mi corazón es la de una niña aún; espero nunca perder eso, espero que los años no me quiten mi cuota de locura, mi entusiasmo por la vida, mis sueños; espero que me siga importando un pepino el que dirán; quizás menos gruñona, quizás un poco más cuidadosa conmigo, quizás con más paciencia y quietud, pero espero nunca perder eso especial que me hacer ser “yo” y por lo cual alguien se enamoró de mi J.

Salud por eso.



0 Responses

Publicar un comentario