Luego de 12 horas de vuelo, llegamos a Madrid, cargamos los celulares y aprovechamos para visitar las tiendas en el Aeropuerto, las mejores marcas, los altos precios, tiendas que aún no llegan a Perú, 3 horas más y tomaríamos el vuelo hacia Paris.
Mientras esperábamos conocimos a un español que vivía en México D.F. era muy afable y parlanchín, lástima que nos dio malas noticias, México estaba en crisis y los policías estaban involucrados, los policías eran los delincuentes, es decir, la población no tenía quién los proteja porque las personas que estaban encargadas de su seguridad eran los que secuestraron al cuñado de Juan y pidieron dinero por su rescate. La familia tuvo que sacar dinero de donde fuese y lograron recuperar a su cuñado, desde ese día ya no son los mismos. Juan regresó a España para buscar trabajo y poder traer a su esposa con él, gracias a Dios no tiene hijos porque Juan no podría soportarlo según nos cuenta, no duermen tranquilos; y a esto le sumamos la desaparición de 43 estudiantes que salieron a protestar en Guerrero y cuántos casos más se presentan diariamente. Juan decidió dejar todo y buscar seguridad para su familia, su esposa es mexicana pero si a Juan le va bien en su país podrá traer a su esposa con él y vivir una realidad diferente en Barcelona.
A nosotros solo nos tocó despedirnos y desearle suerte y bendiciones de todo corazón, ojalá encuentre tranquilidad en su próximo destino, esa tranquilidad que los mexicanos han perdido y que me recuerda tanto a la realidad peruana que no está muy lejos de seguirle los pasos. Crimen organizado y corrupción policial, una combinación fatal.
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