Mi hijita hermosa ya son casi 2 meses juntitas, y hoy puedo decir que te amo con locura, que fue demasiado duro ese primer mes juntitas, pero pudimos superarlos, entre la desesperación por no tener suficiente leche para ti, el dolor de los pezones, el que solo salía leche de un pecho, la obstrucción de los pechos, los masajes dolorosos, la mastitis, la fiebre, el dolor continuo, la infección al estómago, el cansancio absoluto, tu llanto, tus quejas, tus cólicos que me dolían más a ti que a mi, mi desesperación por encontrarle una cura a tus cólicos, el no querer aceptar que pasarían con el tiempo y que debo aceptar ver tu incomodidad y tu dolor de barriguita. La dieta estricta (cero lácteos, no café, no chocolate) que me llevó a descubrir que hasta las galletas tienen leche, que no podía comer casi nada procesado, los antojos que no podía cumplir, porque no valía la pena verte con más dolor que el habitual, como cuando me comí ese bendito budín y tú no pudiste dormir bien por el dolor de tu panzita, ¡nunca más hijita!. Todo el sacrificio, el dolor, las lágrimas valen la pena por ti, porque todo pasará y solo quedaras tú, y tú eres maravillosa, con ese color de piel que me encanta, esos ojitos chinitos y grande, expresivos como los de papá, esos cachetes mordibles que me los heredaste, esa naricita respingada, esa boquita delineada, esa orejita de los "Cruz", esa frentecita de papá, eres una mezclita perfecta entre papá y mamá y me encanta, porque eres perfecta, lo más importante eres una bebé sanita, grande, gordita, súper fuerte, súper inteligente, con gran control de tu cuerpo, te mueves como culebrita, tienes una voz imponente y un carácter súper fuerte; pero eres una ternura, te encanta que te hablen y miras enamorada a papá. Ya me jalas de los cabellos y de los aretes, levantas tu cuellito, mueves la cabeza para todos los lados y hasta cabezazos me han tocado. Haces unos sonidos muy graciosos, no sé si es un pollito, una moto, un suspiro, un grito, siempre tratamos de descifrarlo. Tienes una cabellera abundante y larga, con un peinado moderno jaja debido a los pelitos parados. Amo cuando te acurrucas en mi pecho y te quedas dormida, es lo más tierno del mundo, porque me dice tanto, me dice que te sientes segura conmigo, que duermes con la tranquilidad de que mamita te cuidará, te protegerá y te dará alimento y abrigo (como la gallinita). Luego de que pasó el dolor del principio de la lactancia, puedo ver porque es tan maravilloso darte el pecho, porque te calma cuando estás con dolor, es tu consuelo, tu tranquilidad, porque te relaja y te produce sueño, te ayuda a dormir plácidamente, porque te alimentó y te veo cada día más grande, más desarrollada; es maravilloso saber que yo puedo brindarte todo eso.
Contigo mi paciencia se ha desarrollado, han habido momentos en los cuales no he podido más pero luego de llorar a moco tendido me he logrado calmar, porque jamás te haría daño, porque tú no tienes la culpa de nada, ni de tus dolores de panzita, ni de no saber cómo dormirte, ni de dormirte y no terminar de comer, ni de tus quejitas mientras duermes, ni de hacer popo y pila justo cuando te acabamos de cambiar o justo cuando estás sin pañal, tú eres un angelito y no sabes de travesuras, eres lo más bonito que tenemos, eres pura bendición de Dios. Y le doy gracias a Dios que vivimos en una zona donde no sufrimos por los huaicos y desbordes de ríos, porque lo máximo que no afecta es no tener agua, pero no es nada en comparación con lo que sufren otras familias. Gracias a Dios tú estás bien y protegida.
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