Kalumis

1.       Amo tu sonrisa fácil
2.       Amo tu cabello ensortijado
3.       Amo tus grandes ojos sinceros y tiernos
4.       Amo tus dulces besos
5.       Amo que peines mi cabello
6.       Amo que me mires con tanto amor
7.       Amo que te siga gustando como el primer día
8.       Amo que me trates con caballerosidad
9.       Amo que nuestro respeto siga intacto
10.   Amo que tengas celos porque sé que es porque me amas
11.   Amo que me prepares el desayuno
12.   Amo tus abrazos cálidos
13.   Amo que siempre me hagas sonreir
14.   Amo que me aguantes en mis días gruñones
15.   Amo que me busques al salir de clases
16.   Amo tu paciencia única
17.   Amo que no eres tan gruñoncito como yo
18.   Amo que te rías de mis chistes
19.   Amo que creas que mis engreimientos son tiernos
20.   Amo cuando no me callas al cantar!
21.   Amo tu ojo abierto al dormir
22.   Amo tus labios delineados
23.   Amo tus pasitos de baile tan peculiares
24.   Amo cuando mueves el poronpopo
25.   Amo cuando me abrazas sorpresivamente
26.   Amo que me acaricies
27.   Amo acariciarte mientras duermes
28.   Amo que me cuentes las cosas con detalles como a mi me gusta
29.   Amo que me mandes mensajitos al Communicator
30.   Amo que confíes en mi
31.   Amo que me cocines
32.   Amo que veles mis sueños cuando enfermo
33.   Amo que aguantes todos mis achaques
34.   Amo cuando me dices que no me vaya!
35.   Amo la forma en la que me despiertas
36.   Amo planificar nuestra vida juntos
37.   Amo que me preguntes que quiero hacer
38.   Amo que siempres tomes mi opinión en cuenta
39.   Amo tus rulos (sí, otra vez)
40.   Amo que me digas "amor"
41.   Amo tus locuras
42.   Amo que compremos cosas juntos
43.   Amo que nos gusten las mismas cosas
44.   Amo que seas tan detallista!
45.   Amo cuando me muerdes despacito
46.   Amo que comamos juntitos
47.   Amo pensar todo el día en ti
48.   Amo tenerte cerquita siempre
49.   Amo cuando nos ejercitamos juntos
50.   Amo bailar contigo y reirnos uno del otro
51.   Amo dormir contigo
52.   Amo morderte
53.   Amo conocerte cada días más y amarte más
54.   Amo que digas que soy tu "novia"
55.   Amo que adores a los animales como yo
56.   Amo tu ternura infinita
57.   Amo que Lady te adore
58.   Amo que mi familia te quiera
59.   Amo que tu familia me trate como una hija
60.   Amo que me acompañes a comprar ropa
61.   Amo que me compres ropita!
62.   Amo que me quieras tal como soy
63.   Amo que hables de mi
64.   Amo que me cuides y te preocupes tanto por mi
65.   Amo que me invites a comer a lugar estratégicos
66.   Amo que hayas mejorado aún más por mi!
67.   Amo tus historias de chiquito
68.   Amo besarte el cuello y que digas "nonono"
69.   Amo escuchar canciones y pensar en ti
70.   Amo cuando llegas y me abrazas
71.   Amo nuestra historia tan bella
72.   Amo ver el sunset a tu lado
73.   Amo que seas mi alegría y mi fuerza
74.   Amo ayudarte en todo lo que pueda
75.   Amo cuidarte los dientesitos
76.   Amo engreirte
77.   Amo sorprendete
78.   Amo que seas mi héroe
79.   Amo lo feliz que me haces
80.   Amo como te quedan las camisas
81.   Amo mirarte cuando duermes
82.   Amo pensar en nuestro futuro
83.   Amo que crezcamos juntos
84.   Amo que te caigan bien mis amigos-hermanos
85.   Amo que me caigan bien tus amigos-hermanos
86.   Amo nuestros múltiples viajes 
87.   Amo cuando subimos al ascensor solos
88.   Amo que conozcamos nuevos lugares juntos
89.   Amo ponerme linda para ti
90.   Amo que me hagas capachún
91.   Amo contarte las historias de mis cicatrices
92.   Amo contarte las cosas con detalles y musicalización
93.   Amo que seas mi mejor amigo
94.   Amo que nos digan "siameses"
95.   Amo como transformaste mi vida
96.   Amo la suerte que tengo
97.   Amo que nos pongamos sobrenombres graciosos
98.   Amo que me digas "chiquita"
99.   Amo tu buen corazón
100. Amo que seas tan apuesto


Kalumis

Como dice el dicho "Solo somos capaces de cambiar cuando estamos al borde del precipicio" (El día que la tierra se detuvo), pues yo no necesité estar al borde del precipicio  pero sí que cambié, es que mi vida cambió bastante este año y pues yo tuve que cambiar, más que cambiar aprender.  El 2012 me dejó muchas enseñanzas, les dejo mi TOP 10:
  1. Seguir a mis instintos: si se me pasa por la cabeza que debo hacer o evitar algo, hacerlo al instante y sin titubear porque es entonces que algo malo ocurre.
  2. Mirar por donde camino: Sí, sucede que yo camino mirando a las musarañas y mis rodillas y codos son los que pagan las consecuencias. Un agradecimiento especial al novio por salvarme varias veces. 
  3. Cocinar o al menos intentarlo: Siempre tuve curiosidad pero mi linda madre jamás me permitió pisar la cocina, aunque sé un poco de teoría, el 2012 pude poner en práctica algunos platillos sencillos pero eficaces  ¿lo que hace el hambre no?. 
  4. Ordenar mi cuarto: Llegar a casa después de un día de trabajo y ver tu cama sin tender es algo que aprendí a odiar este año, ver mi cuarto desordenado es algo que también me pone los pelos de punta, así que la única solución ante mi problema es ordenarlo y limpiarlo yo misma. Limpiar y ordenar puede quemar más calorías que ir al Gym y además me pone en paz conmigo misma ¡Yey!. 
  5. No gastar luz ni papel de más: Ahora resulta que soy ecologista, ¿cómo he cambiado no?, es que dejar la tele prendida es algo que no me preocupaba antes porque sabía que alguien la iba a apagar, pero ahora soy yo la que tiene que preocuparse y renegar cuando la tele se queda prendida toda la noche, ¡hay que cuidar la energía Señores!. Y ahora que soy yo la que carga el paquete de papel higiénico al por mayor, pues también aprendí a cuidarlos, y también a cuidar los arbolillos claro está. 
  6. Lavar mi ropa: Ese sí que es un gran problema, al principio ponía 2 prendas en la lavadora y las otras 2 las lavaba a mano feliz de la vida, cantando a todo pulmón mientras escuchaba The Beatles en mi iPhone. Pues las cosas cambiaron, no puedo usar la lavadora para 2 prendas, tengo que lavarlas a mano y ya no me gusta lavar. Así que hasta ahora la única solución que puedo encontrar es juntar mucha ropa y mandarla lavar. ¡Sigue sin gustarme!.
  7. Manejar: Ok, no tengo brevete y ya me paró un policía cuando estaba en plena capacitación con el novio, pero poco a poco voy perdiendo el miedo que es lo más importante. Meta para el 2013, sacar brevete y aprender todos los trucos para sobrevivir con carro en Lima.
  8. Comer sano: Esto es algo que aprendí por obligación, después de la supuesta hepatitis en Febrero, de mi desmayo porque mis triglicéridos estaban volando, y ahora que mi pobre hígado termina pataleando cada vez que me excedo, pues no tengo más remedio que aprender a comer light, para mi no es muy difícil pero el novio sufre, porque él si que se puede dar banquetes y tiene que abstenerse por mi, ¡pobre!.
  9. Dar y compartir: Siendo hija única no se me da fácil eso de compartir y dar sin esperar nada a cambio, pero este año aprendí y maduré en ese aspecto, no hay nada mejor que dar un poco de lo que tienes, no solo lo material, también un cumplido, un abrazo, una sonrisa, un palabra de aliento. La vida es un bumeran, todo lo que das, regresa. El 2012 traté de dar un poquito de lo que Dios me ha regalado, hasta a veces me sentía culpable de ser tan feliz y que hayan tantas personas sufriendo, pero esa es otra historia. 
  10. Amar a la familia: El 2012 aprendí que la familia es lo más lindo que tenemos, esas personitas que te aman tal cual eres y en las que puedes confiar siempre, no tienen precio, son invaluables y hay que cuidarlas y amarlas todo el tiempo que podamos.


Kalumis
Compramos los pasajes cuatro meses antes con los kilómetros de nuestras tarjetas de crédito, reducir gastos y pasarla bien tienen que ir de la mano ahora que tenemos tantos planes juntos. Es nuestro sexto viaje en menos de un año y esperamos seguir viajando todo el tiempo que podamos porque amamos conocer nuevos lugares, nuevas personas, colmar nuestra mente de recuerdos hermosos y paisajes increíbles; nos encanta la aventura, la adrenalina y gracias a aquel ángel que nos cuida, todos los viajes han ido de maravilla.

Nos enviaron un mensaje dos días antes de viajar diciéndonos que nuestro vuelo de retorno se había adelantado casi doce horas, estaba a punto de entrar en pánico porque este cambio solo nos daba 24 horas en Piura lo cual era nada. Pero se me prendió el foquito y recordé a mi buena amiga Mily que trabaja en la línea aérea en la que viajaríamos, me dio una información excelente, podíamos cambiar nuestro vuelo pidiendo una "protección" completamente gratis. Entonces eso hicimos, adelantamos nuestro vuelo de salida y retrasamos el de regreso, lo cual nos daba más tiempo para disfrutar de nuestro pequeño Caribe norteño. Moraleja: "Podemos sacar provecho hasta de los problemas".

Un día antes alistamos maletas y nos acostamos temprano, prometimos no llevar tanto equipaje como si fuésemos a acampar al desierto o algo por el estilo, vamos mejorando en ese aspecto. Yo solo llevé una mochila y me sentí muy orgullosa de mi hazaña, hicimos check-in 48 horas antes así que llegamos al aeropuerto a tiempo para tomar el avión, peinados y con los zapatos puestos. El avión llegó a Piura a la hora planificada y el clima era genial, sol y viento fresco, no se podía pedir más. Tomamos un taxi a la Av. Los Cocos, donde subimos a una van directo a Máncora Beach, el chofer súper responsable, lento pero seguro, tanto que aproveché en tomar una siesta, convencida de que iba a llegar sana y salva.

El último trayecto de Máncora Pueblo a Las Pocitas donde estaba el Hotel que reservamos lo hicimos en moto y por fin estábamos en nuestra habitación justo para presenciar un maravilloso sunset, ese que tanto adoro. Un duchazo y a almorzar en el restaurant de Claro de Luna, así se llamaba nuestro hotel, lo escogimos porque vimos muchos buenos comentarios en TripAdvisor y el resultado fue excelente, lo amamos. El hotel es muy acogedor, no es muy lujoso pero tiene todo lo necesario, agua caliente siempre que lo necesites, cable, una biblioteca impecable (escogí la biografía de Steve Job), un proyector y cientos de películas para escoger; dos piscinas no tan grandes como para ahogarte si no sabes nadar, ni tan pequeña como para parecer Kiko en Acapulco; mesas con vista a la playa, hamacas para cada habitación, una carta de platos variados y deliciosos y unos dueños muy amables que nos hicieron sentir como en casa. No podíamos pedir más, ¿o sí?, ah sí, unos precios al alcance de nuestro bolsillo, nada exagerados comparándolo con otros hoteles de la playa.

El primer día disfrutamos del hotel, almorzamos, tomamos un baño, caminamos por la playa, vimos una película y comimos pizza artesanal. Al día siguiente nos levantamos temprano para aprovechar el hermoso día que nos iluminaba con un hermoso sol matutino, nos pusimos los trajes de baño y fuimos en busca de los deportes de aventura que ofrece el Hotel Grandmare, caminamos por la orilla del mar quince minutos para llegar al hotel y en el trayecto aprovechamos para tomarnos unas cuantas fotografías divertidas con aquel paisaje hermoso de cómplice y así fue que nos subimos a una moto acuática y nos encantó la experiencia, adrenalina al máximo, conmigo al volante estábamos muy adentro en el mar tratando de no voltear la moto, para así no tener que luchar con el pequeño detalle de no saber nadar. Y bueno, es que nos encanta la adrenalina, es algo que compartimos y tratamos de disfrutar juntos.

La gente en Máncora es muy amable, te hablan como si te conocieran de toda la vida, aunque a pesar de eso estuvimos conscientes de lo peligroso que se ha vuelto Piura en estos tiempos; yo rezaba un padre nuestro cada vez que nos subíamos a una moto por la noche. Nuestra última noche tuvimos una cena romántica en el Hotel DCO, teníamos una mesa reservada para nosotros en la playa con una decoración perfecta para la ocasión, estábamos muy entusiasmados por probar la famosa langosta, pero la verdad no cumplió nuestras expectativas; aunque igual pasamos una linda noche escuchando las olas del mar desde una mesa rodeada de velas que nos encargamos de apagar con nuestras travesuras.

Nada más excitante que la luna, el sonido del mar y la oscuridad de la noche, la pasamos genial y nos amamos más que nunca, nuestro último día en Máncora lo invertimos corriendo por la playa, tomando un delicioso desayuno continental, nadando en la piscina y viendo una película en la pequeña sala de cine del hotel. Alistamos maletas y nos despedimos de los amables dueños del hotel, llegamos sanos y salvos a Lima, algo cansados pero felices y satisfechos. Gracias Dios por todo lo que nos das.







Kalumis
Recordé que tenía que hacer algo importante y de un salto me levanté de la cama -con el pie izquierdo, estoy segura- enseguida sentí un fuerte dolor de cabeza y la habitación me dio vueltas, decidí regresar a mi posición inicial de inmediato, quizás así todo regresaría a la normalidad pensé, recuerdo que mi cabeza tocó la almohada con mi cuerpo en posición fetal. Luego tuve una pesadilla, todo se puso negro, sentía que todo se movía a mi alrededor, sentía que algo malo pasaba, me faltaba la respiración, sentía como aquella vez en el mar, que no tenía control de mi cuerpo que la corriente me movía. Para mi fueron tres segundos, regresé a la realidad con una gran bocanada de aire y sentí que algo malo había pasado, no conmigo sino a mi alrededor, mi respiración era agitada, sentía como si se me dificultara respirar, tenía escalofríos y me temblaban las piernas y las manos.


Algo había sucedido en esos tres segundos que él me miraba con cara de susto y gritaba que llamaran a una ambulancia, lo primero que me pasó por la cabeza es que hubo un temblor, probablemente porque sentí que todo se movía, luego pensé que alguien se había puesto mal, obviamente no pensé en mi a la primera; luego en sus ojos vi reflejado lo que había sucedido, algo había pasado conmigo, luego del mareo, en esos tres segundos. Él me llevó a la primera planta de la casa descalza, y su familia esperaba asustada, yo solo preguntaba ¿qué pasó?, no entendía porque el miedo en sus ojos. La enfermera me tomó la presión, todo normal, dijo. Me preguntó si tenía problemas de circulación o del corazón, a todo dije que no. ¿Alguien me puede explicar lo que pasó?, pensé. Pero nadie se atrevía a decirme, los vi tan asustados que tuve que hacer una broma, aunque nadie se río, creo que se calmaron al verme sonreír.

Cómo te puedes reír - me imputaba él.

¿Ya me puedes decir qué pasó?- le dije yo.

Te vi echada y pensé que dormías, pero luego comenzaste a hacer un ruido con la garganta, te pusiste rígida, tus ojos estaban abiertos, tu cuerpo estaba duro y no reaccionabas. Y luego… comenzaste a convulsionar y… creo que no podías respirar. ¡Me asusté mucho!, por eso salí y marqué a la ambulancia, regresé rápidamente a verte y gracias a Dios habías reaccionado. ¡Me asusté mucho, enserio! ¡Nunca más me hagas eso! – me contó, con la voz entrecortada.

 
No podía creer lo que me decía, ¿Todo eso había pasado en esos tres segundos que pensé que duró mi pesadilla? Nunca antes me había sucedido y espero que nunca más me suceda, imagino su miedo, su impotencia por no saber qué hacer; yo me sentiría igual o peor si le pasara algo.

Esperemos los resultados.


Kalumis
Según mi humilde y corta experiencia, he llegado a  la conclusión que existen varios tipos de amor, unos mejores que otros, algunos que te hieren y algunos que te hacen feliz. Así que los nominados son:

El Amor platónico: Ese amor que sientes cuando estás en Primaria (los más precoces en Inicial), nadie sabe que te gusta ese chico con corte honguito o "cabeza de choza" como tú lo llamas, es más todos piensan que te cae mal y lo odias porque se le ocurrió ponerte un apodo tonto como "vaso de leche", pero la verdad es que sueñas con él y lo ves como el príncipe inalcanzable que está un año adelante tuyo y sale con chicas mayores. Suspiras cuando lo ves, y te sonrojas cuando te llama por tu dulce apodo. Nadie sabe que te gusta y por supuesto que nadie se enterará nunca, ya que eso significaría que tarde o temprano él se enteraría e inminentemente tendrías que cambiar de colegio o ponerte una bolsa de papel en la cabeza de por vida. Finalmente, el próximo año no lo ves más, preguntas por él como quien no quiere la cosa y te enteras que se cambió de colegio, lloras inconsolablemente pero a los dos días ya no te duele más.

El primer amor: Ese amor que te hace sentir mariposas en el estómago, lo que sientes cuando lo ves pasar con su patineta y te sonríe a lo lejos, es lo mejorcito de tu calle y piensas que jamás te haría caso, pero de pronto te dicen que también le gustas, que todo él tiene todo fríamente calculado con tus amigas para aquel momento que te pida que seas su enamorada, te sientes en las nubes, sueñas que estás viviendo tu cuento de hadas, eso que solo pasa en las películas, dibujas corazoncitos y ya planificas hasta el nombre de tus hijos, él te entrega un anillo trucho pero que para tí es el mejor regalo del mundo. Nunca se dan un beso, ni se agarran de la mano  pero son enamorados hasta que acaba el verano. Tu papá se entera y te obliga a terminar con él, entras en depresión, no comes, sientes que eres la protagonista de una película hindú. Hasta que finalmente te enteras que él está con tu mejor amiga y es la primera vez que sientes lo que es tener el corazón roto.

El amor falso: Ese amor que te inventas por despecho, te gusta pero no sientes maripositas en el estómago, solo que te parece demasiado guapo para dejarlo pasar, lo besas mientras abres los ojos y ves pasar a tu ex con su nueva enamorada. Tu ex te vé y se ríe; pero tu piensas que se muere de celos y que al día siguiente terminará con su enamorada y regresará corriendo a tus brazos. Por supuesto que eso nunca sucede, así que terminas con ese pobre chico porque ya no le ves utilidad; y es la primera vez que tú le rompes el corazón a alguien. Luego descubrirás que el karma existe y que nunca debiste hacer algo así.

El amor tierno: Regresas con tu primer amor finalmente, ya que no  pudiste olvidarte de él aunque lo intentaste varias veces; todo es felicidad, ternura, cartas cursis, peluches, regalos, posters, caminatas largas, besos y demás. Pero existe un problema, no hay pasión; ya creciste y el chico piensa todo el día en eso pero a tí no te emociona tanto, no te parece nada interesante, eres feliz solo dándole besitos tiernos y llamándolo con apodos cariñosos como: osito, bebito, amorcito, bebecito y hasta hipopotamito. 

El amor obsesivo: Cometes muchos errores en tu corta vida y es que nadie te enseñó las reglas del amor. Luego de un largo romance con tu primer amor, te enamoras de su mejor amigo; nadie lo sabe, pero lo espías a través de tu ventana, cuando va a ver a su enamorada que para tú mala suerte vive en el mismo edificio que tú. Lo vas a ver en los ensayos de la banda que tiene con tu enamorado, felizmente tienes una excusa para verlo siempre. Cuando ya no puedes más terminas con tu enamorado y por suerte el mejor amigo de tu ahora ex, también termina con su enamorada. Te parece tan sexy, que lo seduces, lo enamoras, lo acosas, hasta que cae en tus brazos. Prácticamente lo obligas a quererte, le rompes el corazón a tu primer amor y todos te ven como la mala de la película. Pero nada te importa, solo te importa él y que ahora están juntos aunque el mundo se ponga en contra tuyo, grave error. Tu amor lo atosiga, haces un millón de cosas para que él te quiera cada día más, le compras cosas, le das sorpresas, prácticamente lo mantienes, tu amor es pura pasión. Luego de las mil cosas que hiciste para que él te quisiera, no consigues ni el cincuenta por ciento de lo que esperabas, te frustras y comienzan los celos, los reclamos, la angustia, el drama, terminan diez veces, se reconcilian, se deprimen, lloran, bajan de peso, saben que se hacen daño, hasta que finalmente luego de tres años de relación tormentosa, él te deja por otra y entiendes que el amor no se fuerza y que el karma existe. 

El amor-ilusión: Luego de andar deprimida y creer que el amor perfecto no existe, que mientras vas creciendo te encuentras con gente cada vez más mala, que no tienes amigos, que nadie te quiere y mil barbaridades más. En una de tus crisis existenciales te inventas un par de amores. El amor de tu mejor amigo, intestas algo con él en una noche de copas y terminas terriblemente arrepentida al día siguiente; no era amor, era solo ilusión. El amor de una noche de verano, él es médico, acaba de llegar, quiere llevarte a España, tiene todas las de ganar, pero después del primer beso, no quieres verlo nunca más; no era amor, era solo ilusión y un poco de conveniencia. El amor del chico con novia, él te cuenta sus penas, te dice que no le va bien con su novia, que ya no la quiere; se quita las ganas contigo y luego no te llama más; no era amor, era calentura.

El amor verdadero: Cuando ya has perdido toda esperanza, cuando piensas que los hombres son una basura, que nadie merece tu amor... bueno en realidad no es cierto, las mujeres podemos decir eso mil y un veces pero la verdad es que siempre guardamos esperanzas y nos ilusionamos en un abrir y cerrar de ojos. 
De repente, te comienzas a fijar en ese chico que te mira a hurtadillas, que te mira con ojos atentos y se avergüenza cuando lo descubres espiándote, te parece lindo, tus amigos hablan bien de él, es solo un año mayor que tú pero a llegado lejos para su edad, ¿cuál será su historia? te parece muy interesante, pero no se hablan, como lo ves tímido contigo, decides dar la iniciativa y pedirle ayuda con el software de tu celular. Comienzan las conversaciones cortas pero ayudan a romper el hielo, te causa gracias que sea tímido contigo, comienzan a salir en grupo, luego salen solos, se divierten, son muy parecidos, siempre hay tema de conversación cuando estás con él, hablan hasta muy tarde, te deja en tu casa, trabajan juntos así que se ven siempre, se conocen mejor y se enamoran, los dos dan un cien por ciento, son enamorados, se llevan bien en todos los sentidos, tus padres lo adoran, su familia te quiere, todo es maravilloso, es un amor tranquilo, maduro, dulce, comprensivo, son amigos ante todo, son super compatibles. Finalmente, no lo puedes creer pero el verdadero amor existe y tuviste la suerte de encontrarlo, llegó cuando menos lo pensaste, cuando ya estabas tirando la toalla, cuando te disponías a resignarte a un amor mediocre. Tienen mil planes y son cada día mejor persona, juntos. Eres realmente feliz y no piensas arruinarlo por nada del mundo, ya aprendiste la lección.

Y el ganador a la categoría "Tipos de amor" es: EL VERDADERO AMOR.

Gracias por llegar.

Atentamente,

Kalumis



Kalumis
Es tan complejo que nunca sabes lo que pasará, nunca puedes estar completamente seguro de lo que sientes y de lo que sentirás a lo largo de tu vida, puede ser tu amor de juventud el que tengas al lado, el amor de tu vida, la persona que te marcó y que estuvo más de la mitad de tu existencia apoyándote, escuchándote, aconsejándote, cuidándote, pensando en ti antes que en ella, obligándose a callar, mintiéndose ella misma solo por estar a tu lado. La conociste cuando aún no sabías lo que era el amor verdadero, cuando no sabías lo que era hacer el amor con la persona de quien estás enamorado, cuando no imaginaste sentir tanto amor y querer dar todo por alguien. Pero llegó y se quedó a tu lado por mucho tiempo, fue quien secó tus lágrimas cuando tus seres queridos partieron, fue quien te escuchó renegar por que algo no te salía bien, fue quien te cuidó cuando estuviste enfermo, fue quien te dio los recuerdos más maravillosos y los momentos más románticos, fue tu apoyo y tu fortaleza; tu motivación para seguir adelante, para generarle orgullo, para cumplir tus metas a su lado. 

El cariño, la confianza, la complicidad, la amistad, la sinceridad que había entre ustedes se notaba, te sentías tan cómodo a su lado que no podías ver más allá, con ella tenías todo, no necesitabas nada más. Pero el tiempo pasó muy rápido, el tiempo invertido no era suficiente, tu siempre con cara de pocos amigos, el tiempo y la rutina fueron tus peores enemigos. Ella te sigue amando luego de todo lo que pasaron juntos, después de darte dos hijos, después de pasar la mitad de su vida a tu lado. Tú perdiste el interés, buscas algo más, le dices al mundo que no te interesa, pero si buscaras en tu interior te darías cuenta que no puedes vivir sin ella, que si mañana te marcharas, te haría mucha falta, te faltaría una parte de ti mismo, porque ella es parte de ti lo quieras o no. La llaman crisis de los cuarenta, a muchos les pasa, pero quizás necesites vivirlo por ti mismo para que puedas reaccionar, quizás cuando pierdas todo puedas darte cuenta de lo que vale tenerlo todo en la vida y no sonreír, disfrutarlo y agradecerle a Dios por todo lo maravilloso que te ha dado.


Kalumis
Un día como hoy, le agradezco a la vida por lo que me da, porque lo que estoy viviendo, por todo lo que me ha pasado hasta el momento. Porque cuando doy la vuelta y pensamientos negativos rondan por mi cabeza siempre descubro que las cosas podrían ir peor, que no tengo derecho a quejarme, mejor aún siento que lo que vivo es simplemente maravilloso, cuando estoy a punto de arrepentirme de algunas cosas que hice en el pasado, me doy cuenta de que si no las hubiese hecho en su momento, ahora no estaría aquí, donde estoy, justamente en esta etapa de mi vida y viviendo lo que estoy viviendo.

Que si hubiese decidido estudiar otra carrera, probablemente no estaría ganando lo suficiente como para que esto sea un medio para llevar a cabo los planes que tengo en mente. Que si me hubiese ido a vivir a Buenos Aires, tendría que comenzar desde cero y probablemente me hubiese tomado más tiempo llegar hasta donde me lo propongo, no hubiera conocido a las personas maravillosas que luego conocí; probablemente me hubiesen roto el corazón otras cien veces y yo hubiera decepcionado a aquel chico por el que hubiese decidido dejar todo.

Que si nunca hubiese estado con él, aún seguiría trabajando en la constructora, ganaría lo mismo que ahora y no me hubiese atrevido a retirarme de la empresa nunca, tal como todos los miles de trabajadores que comienzan y terminan sus carreras trabajando para una sola empresa, dejando de lado sus sueños porque el puesto les inspira seguridad y no buscan nada más grande, seguiría ligada a él de alguna manera, seguiría con el mismo jefe que se llevaría el crédito y no me dejaría destacar. Y lo más importante de todo, no me hubiese cambiado de empresa y no hubiera conocido al amor de mi vida. No hubiera encontrado esta clase de amor, nunca hubiese descubierto que en realidad si existen las medias naranjas, que si puedo llevarme bien con alguien a pesar de mi carácter, mi engreimiento y mis locuras, que el amor no es aguantar a alguien sino amar toda su forma de ser, amar su forma de hablar, de sonreír; amar sus bromas, creer que tienes el mejor novio del mundo, admirarlo, aconsejarlo, mimarlo, sentir que tienes mil cosas que darle, no por deber sino porque tu corazón te lo pide.

No hubiera descubierto este amor, un amor que te lleva a hacer planes de a dos, a pensar que tu vida siempre hubiera estado incompleta sino lo hubieras encontrado. Que todo es más divertido de a dos, que tienes a alguien a quien puedes confiarle tus más oscuros secretos y que te seguirá amando, alguien en quién piensas al despertarte y al irte a acostar. Si no hubiese tomado todos los caminos y atajos que tomé no hubiese llegado a él, no me arrepiento de nada de lo que hice ni de ninguna decisión que tomé porque si la historia no hubiese sido tal cual, tal vez nunca lo hubiese conocido y no sentiría en este momento que esa partecita que me faltaba para ser completamente feliz por fin llegó.

Me encanta esta etapa de mi vida, donde puedo disfrutar íntegramente de lo que hago, donde puedo tomar decisiones por mi misma, donde puedo sentirme completamente segura de que puedo dejar el nido, que tengo la madurez necesaria y que tengo mil sueños que cumplir. Me encanta que él quiera exactamente lo mismo que yo, que me demuestre tanto su amor y que yo crea en él ciegamente, me encanta saber que somos dos soñadores uniendo sus vidas, que podemos llegar tan lejos como queramos, que yo puedo seguir mejorando a su lado, que nos apoyamos al uno a otro. Esto es con lo que siempre soñé, así que no me arrepiento de todas mis metidas de patas, de mis decisiones, de dejar que la vida me guíe, no me arrepiento de haberle pedido a Dios lo que le pedí porque es todo lo que me ha dado y más.

Jamás le hubiese pedido a la vida dinero, ni lujos, ni un esposo millonario, ni un trabajo en el que me paguen mucho por no hacer nada, porque sé que aunque tuviera todo eso y más, no sería feliz, la felicidad está en esos pequeños detalles, en ver a tu amor llegar con una sonrisa, en una abrazo, un beso, una sorpresa, en un masaje cuando llegas cansada, en un “te amo”, en una comida casera, en la sonrisa de un bebé, en ver que tu sueños se están cumpliendo, en el orgullo de tus padres, en aportar un granito de arena, en darle amor a los que te aman, en la propia felicidad de esas personas, en el cielo despejado, el los colores de las flores, en el olor a pan recién horneado, en un sunset hermoso, en tener el privilegio de vivir cerca al mar y disfrutar de él, en reír con tus amigos, en comer, en tomar fotografías, en el olor de las flores, en dormir, en tener la oportunidad de aprender nuevas cosas, en hacer cosas que ni tu sabías que eras capaz de hacer, en correr, en nadar, en todas aquellas cosas que hacemos todos los días y que nos parecen tan simples e insignificantes, pero que si tan solo nos pusiéramos a reflexionar, nos daríamos cuenta que si algún día perdiéramos todas estas cosas, nos haría demasiada falta.

Por el simple hecho de vivir, no me arrepiento.