- Ya se sienta siempre que le decimos “sit” y le damos su galletita. Eso hace me hace muy feliz.
- Ya da la patita, de vez en cuando, aún seguimos trabajando en eso.
- A veces hace pis en el periodico, a veces no, el truco es hacerlo jugar cerca al periódico después de que tome agua.
- Llora un poquito cuando nos vamos, pero se calma pronto.
Algunas señales de nosotros los padres primerizos:
- Investigamos todo lo relacionado con la crianza de nuestros bebés.
- Nos parte el corazón dejarlos solos, así que los llevamos a casa de los abuelos y les decimos que es un angelito y no les dará problemas.
- Tenemos miles de fotos de ellos en nuestros celulares
- Los extrañamos cuando nos vamos al trabajo
- Queremos darles lo mejor de lo mejor
- Es nuestro tema de conversación por un largo periodo de tiempo
Amo hacer listas, me dan tranquilidad mental, pero soy la reina de las listas, solo me falta hacer una lista de las clases de listas que debo hacer, por aquí dejaré una de ellas a ver si me animo a terminarla :)
1. Sembrar un árbol
2. Depurar las cosas que ya no uso o qué nunca usaré (voy a un 60% de avance, en su mayoría se trata de ropa)
3. Crear un álbum de las fotos de la boda ✓
4. Crear un álbum de las fotos de la luna de miel ✓
5. Ordenar la información de mi computadora y sacar un backup (mi laptop tuvo que fallecer para ponerme las pilas) ✓
6. Ordenar el depa y buscar un lugar para cada cosa (vamos por buen camino)
7. Comprar mi cámara y llevar clases de fotografía (ya tengo la cámara, solo me faltan las clases de fotografía)
8. Escribir en el blog cada lunes por la noche (verde, verde muy verde)
9. Salir a correr inter-diario por la mañana. (jajaja más verde que el Grinch)
10. Comer sano, hacer una dieta para la semana, por las mañanas y noches. (un poco complicado con lo rico que se come en mi Perú)
Ahí dentro conocimos a Julio, un loco de los más locos, pero un loco simpático, debe haber tenido unos cincuenta y picos, nos preguntó de dónde veníamos, pensó que estábamos locos por venir de Perú a Paris, porque pensó que veníamos a quedarnos, nos contó que eran de Argentina aunque el parecía más chileno, que había conocido más de 120 países, que siempre había trabajado, hasta pidiendo limosna y que se daba una buena vida pidiendo limosna, que vivía en Paris ya hace 20 años, algo en su historia no cuadraba, pero bueno nos hizo ameno el almuerzo, al parecer le caímos bien y no dejó de hablarnos mientras guardaba la sidra en botellas, preparaba la mezcla de crepes y atendía las mesas. Jimena no hablaba mucho, solo se reía mientras el loco Julio nos contaba sus historias, quizás reía porque pensaba que lo que decía no tenía sentido.
Llegaron unas lindas chicas francesas y Julio fue alegre a atenderlas, decía que quería llevarla a una de ellas a su tierra y que ella viviría feliz, pero que él regresaría porque se aburriría allá y que luego volvería a llevar a otra francesita. Además nos contó la historia de Anthony de Mello, pero a su manera, igual me gustó mucho, mi meta nunca ha sido ser millonaria sino disfrutar de los pequeños detalles de nuestro camino en la vida:
Cuentan que había un pescador que estaba tranquilo reposando al lado de su bote cuando se le acercó un hombre de negocios y le dijo:
¿Qué hace durmiendo y relajándose en pleno día? Usted debería estar con su bote en el mar, pescando.
¿Y qué ganaría con eso? – preguntó el pescador.
Quizá con ese dinero adicional podría comprarse un segundo bote.
¿Y qué ganaría con eso?
Con dos botes usted podría ahorrar dinero y hasta comprarse una flota entera
¿Y qué ganaría con eso?
Usted podría ser millonario
¿Y qué ganaría con eso?
Usted podría tener tiempo para vivir, relajarse y ser feliz.
¿Y qué cree que estoy haciendo en este momento? – le respondió finalmente el pescador.
Luego de 12 horas de vuelo, llegamos a Madrid, cargamos los celulares y aprovechamos para visitar las tiendas en el Aeropuerto, las mejores marcas, los altos precios, tiendas que aún no llegan a Perú, 3 horas más y tomaríamos el vuelo hacia Paris.
Mientras esperábamos conocimos a un español que vivía en México D.F. era muy afable y parlanchín, lástima que nos dio malas noticias, México estaba en crisis y los policías estaban involucrados, los policías eran los delincuentes, es decir, la población no tenía quién los proteja porque las personas que estaban encargadas de su seguridad eran los que secuestraron al cuñado de Juan y pidieron dinero por su rescate. La familia tuvo que sacar dinero de donde fuese y lograron recuperar a su cuñado, desde ese día ya no son los mismos. Juan regresó a España para buscar trabajo y poder traer a su esposa con él, gracias a Dios no tiene hijos porque Juan no podría soportarlo según nos cuenta, no duermen tranquilos; y a esto le sumamos la desaparición de 43 estudiantes que salieron a protestar en Guerrero y cuántos casos más se presentan diariamente. Juan decidió dejar todo y buscar seguridad para su familia, su esposa es mexicana pero si a Juan le va bien en su país podrá traer a su esposa con él y vivir una realidad diferente en Barcelona.
A nosotros solo nos tocó despedirnos y desearle suerte y bendiciones de todo corazón, ojalá encuentre tranquilidad en su próximo destino, esa tranquilidad que los mexicanos han perdido y que me recuerda tanto a la realidad peruana que no está muy lejos de seguirle los pasos. Crimen organizado y corrupción policial, una combinación fatal.



